Eva Ortega
Madrid, 21 ago (EFE).- Nadie duda de que Patxi López tiene un gran futuro político por delante; lo que está por ver es si queda restringido al ámbito vasco o su sombra se alarga hasta la calle Ferraz de Madrid, la sede nacional del PSOE.
Tras una decisión "muy meditada y responsable", el lehendakari ha anunciado hoy que adelantaba las elecciones autonómicas al 21 de octubre para que los vascos puedan decidir el "modelo" con el que salir de la crisis, consciente de que no iba a poder aprobar los presupuestos del año que viene en minoría y que tendría que empezar a aplicar ajustes en Euskadi.
Las encuestas conocidas hasta ahora castigan duramente su gestión en la Lehendakaritza y dan la victoria al PNV por un estrecho margen con respecto a la izquierda abertzale, aunque es cierto que López sigue siendo el preferido de los vascos.
Una preferencia que probablemente no se traducirá en votos, porque el PSE, según los sondeos, perdería hasta ocho escaños y se situaría como la tercera fuerza política más votada.
Patxi López aún no ha desvelado qué haría en el caso de que los socialistas no pudieran repetir en el Gobierno vasco o de que el PSE acabara finalmente pactando con el PNV (una de las opciones favoritas de los vascos), pero su nombre ha sonado insistentemente en los últimos meses como "el tapado" de Ferraz para encabezar la candidatura socialista a la Moncloa.
De dejar la política vasca, las quinielas le sitúan en unas primarias en el PSOE para dirimir el cartel electoral para las próximas elecciones generales, que en teoría se celebrarán en 2015.
Cada vez que ha sido preguntado por el tema, el todavía lehendakari ha negado fervientemente que se plantee dar el salto a la política nacional, pero en algunos círculos socialistas le ven como candidato a la Moncloa, siempre y cuando el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se autodescarte.
Y es que, además de ser muy amigos, han vivido juntos el proceso que ha conducido a ETA a anunciar el cese definitivo de la violencia. La fidelidad de López al que fuera ministro del Interior con Zapatero llevó al dirigente vasco a implicarse personalmente para que Rubalcaba fuera elegido candidato a la Presidencia del Gobierno.
Incluso llegó a amenazar a su entonces jefe de filas, José Luis Rodríguez Zapatero, con pedir un congreso federal extraordinario si esa designación se demoraba con un proceso de primarias que incluyera a la catalana Carme Chacón, quien acabó desistiendo de sus propósitos.
En aquel entonces, López mantuvo que Rubalcaba era mejor candidato que Chacón, opinión en la que se ratificó meses después, en febrero de 2012, cuando el PSOE celebró su congreso federal para elegir al nuevo secretario general.
Fue premiada su fidelidad con una secretaría en el partido, de nueva creación y que le sitúa entre los primeros puestos de la jerarquía de la organización: la de Relaciones Políticas.
"No soy el segundo del partido, ni se trata de un trampolín para optar a la presidencia de España; el Gobierno vasco está por encima de cualquier otra consideración, tanto para el PSOE como para el PSE", dijo en ese momento.
Ahora bien, su negativa a trasladarse a Madrid no la tienen tan clara en algunos sectores del partido, que le ven como la persona que el PSOE necesita para relanzar su proyecto político después del fracaso de Rubalcaba el 20N.
Si esa fuera su decisión, López no se encontraría el camino expedito, porque todos en el PSOE dan por hecho que la exministra de Defensa Carme Chacón intentará disputar ese honor a quien quiera que se presente también. Y eso sin contar con otros posibles candidatos, como los "barones" Tomás Gómez (Madrid) o Emiliano García Page (Castilla-La Mancha).
En cualquier caso, hay otro sector de los socialistas que cree que López está tan implicado en la política vasca que permanecerá en Euskadi sea cual sea el resultado de las urnas el 21 de octubre. EFE