Douglas Marín
San José, 24 feb (EFE).- El periodista colombiano exiliado en Estados Unidos, Luis Gonzalo "Richard" Vélez Restrepo, ha pedido hoy a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que haga justicia y se castigue a los militares que le agredieron y amenazaron de muerte por ejercer su labor en Colombia, en 1996.
El declaraciones a Efe, Vélez ha explicado, tras testimoniar antes los jueces de la Corte en Costa Rica, que pide "justicia, que se castigue a los responsables de la agresión y de un año de persecución que tuvimos en nuestro país".
El comunicador, quien trabaja como guía turístico en Estados Unidos, donde vive exiliado con su familia desde 1997, ha agregado que la Corte IDH juzgue su caso es como si estuviese "al final de un túnel".
Vélez tuvo que abandonar Colombia por temor a ser asesinado luego de que recibir durante casi un año amenazas de muerte, por, sostiene, haber denunciado a los militares que le agredieron mientras trabajaba en 1996.
El periodista cubría una protesta campesina en la región de Caquetá el 29 de agosto de 1996, cuando efectivos del Ejército, al percatarse que grababa agresiones contra los manifestantes, le golpearon y destruyeron su cámara.
Vélez ha narrado hoy a jueces que fue fuertemente golpeado en el estómago, pecho, costillas y testículos por los militares, y que estuvo incapacitado durante dos semanas.
Sin embargo, el material grabado no fue destruido y tuvo una amplia difusión a nivel local e internacional.
Tras denunciar a sus agresores, ha declarado Vélez, comenzó a recibir amenazas telefónicas y cartas con frases como "los sapos mueren aplastados" y "te vas a morir", e incluso su hijo de 4 años fue fotografiado por desconocidos en la guardería infantil.
El periodista, entre lágrimas, dijo que su familia también fue amenazada por lo que decisión emigrar a Estados Unidos en octubre de 1997 después de escapar de un grupo de hombres que intentó secuestrarlo.
"Creo que querían llevarme y desaparecerme. Estoy seguro que eran militares porque identifiqué a uno de ellos al verle la cara", ha dicho Vélez a los jueces.
El periodista tuvo que abandonar a su esposa y dos hijos para salir del país, pero logró que ellos se le unieran un año después gracias a asilo político concedido por Estados Unidos.
"El exilio es lo peor que le puede pasar a una persona. Alejarse de su entorno, de su familia. Nunca volví a ver a mis hermanos y mi madre murió sin poderme despedir. El exilio no se lo deseo a nadie", ha declarado Vélez, quien sueña con regresar a su país, pero aún no se siente seguro para hacerlo.
"Es muy importante saber que el proceso va a terminar y va a haber una decisión. Esperemos que sea para el bien de nosotros, la tranquilidad de la familia y la libertad de prensa", ha añadido.
La relatora para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Carolina Botero, ha sustentado durante la audiencia que este caso es "emblemático" para la libertad de expresión del continente y que "existe una necesidad urgente de hacer justicia"
Por su parte, el perito propuesto por el Estado colombiano, el periodista José Francisco Tulande, ha sostenido que diversas investigaciones han determinado que en Colombia nunca ha existido una política gubernamental para amedrentar, intimidar o agredir periodistas, aunque reconoció que agentes estatales han cometido agresiones.
Según Tulande, desde la década de 1980 el narcotráfico desató una "guerra sin cuartel" y los periodistas se convirtieron en "protagonistas indirectos, directos y hasta víctimas" de ese entorno.
Además, ha añadido, debido a diversas acciones del Gobierno, en los últimos años en Colombia "han mermado el hostigamiento y la intimidación contra los periodistas".
La Corte podría dictar sentencia por este caso en los próximos meses. EFE