Bruselas, 19 mar (EFE).- La Unión Europea (UE) y los países del grupo ACP (África, Caribe y Pacífico) han concluido hoy la segunda revisión del acuerdo de Cotonú, el marco que regula sus relaciones, para afrontar desafíos que requieren más atención actualmente, como el cambio climático o la seguridad alimentaria.
Ambas partes han celebrado hoy una reunión ministerial en Bruselas en la que han cerrado la renovación del acuerdo, firmado en el 2000 para los siguientes 20 años y que debe ser renovado cada cinco.
El encuentro estuvo presidido por la secretaria de Estado española de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, al ocupar España la presidencia rotatoria de la UE, y por el viceministro de Economía, Comercio, Industria y Turismo de Gabón, Paul Bunduku-Latha, cuyo país preside actualmente el grupo ACP.
Este grupo engloba a 78 Estados, entre los que se encuentra la República Dominicana.
La revisión del acuerdo aportará "más coherencia" al tener más en cuenta la dimensión continental de África y la colaboración entre la UE y la Unión Africana, destacó Rodríguez en una rueda de prensa.
"Crea una asociación más fuerte, a la altura de los retos globales a los que tenemos que hacer frente", aseguró.
El nuevo texto también subraya el vínculo entre desarrollo y seguridad y presta más atención a la construcción de la paz y a la prevención de conflictos.
Asimismo, incluye "nuevos enfoques" de la cooperación de los dos bloques en materia de seguridad alimentaria, lucha contra el sida y pesca sostenible.
Además, se incrementa el papel de los parlamentos nacionales y se favorece la aplicación de los principios internacionales para una mayor eficacia de la ayuda al desarrollo.
Por primera vez, la UE y los ACP reconocen "el desafío global del cambio climático" como un asunto prioritario en su asociación, y la UE se compromete a apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo para reducir las emisiones de CO2.
En el capítulo comercial, se reafirma el papel de los acuerdos de asociación económica (EPA) que la UE negocia actualmente con estos Estados.
Según indicó el comisario europeo de Desarrollo, Andris Piebalgs, en la negociación no se abordó la exportación de banano procedente de estos países, que accede al mercado europeo sin aranceles, ya que es un tema que "no es necesario reabrir".
También se refirió a que no se ha modificado porque "ha funcionado muy bien" el artículo 96 del acuerdo, que contempla la posibilidad de suspenderlo si alguna de las partes vulnera su obligación de respetar los derechos humanos, los principios democráticos o el estado de derecho.
"Estamos comprometidos completamente con los procesos de democratización", apuntó, por su parte, Bunduku-Latha.
Por otro lado, la UE no consiguió introducir en el acuerdo una mención específica a la no discriminación en función de la orientación sexual, tal y como reclamaba el Parlamento Europeo (PE), teniendo en cuenta que la homosexualidad está considerada como un crimen en varios de los países ACP.
Finalmente, fuentes europeas señalaron que "no se pudo cambiar el lenguaje" del acuerdo, aunque valoraron que, "al menos", este asunto formase parte del debate.
"Somos fieles a la Declaración Universal de Derechos Humanos", aseguró Bunduku-Latha, quien preguntado por el respeto a los derechos de los homosexuales, indicó que "ese aspecto no creo que figure" en dicha declaración.
Por otro lado, los europeos estaban interesados en garantizar la aplicación de las provisiones sobre inmigración que ya contemplaba el acuerdo, de forma que se facilitase la readmisión de inmigrantes en situación irregular.
En cambio, los países ACP no se mostraron partidarios de introducir cambios en ese sentido, y abogaron por seguir concluyendo acuerdos bilaterales entre los estados para proceder a la readmisión de esas personas.