Rodrigo Zuleta
Berlín, 19 mar (EFE).- El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal sigue soñando con el socialismo más de 30 años después de haber sido una de las figuras claves de la revolución sandinista, que hoy considera traicionada.
"Mi esperanza es que se resuelvan todas las injusticias que hay en la creación, en esta Tierra y tal vez en otros planetas habitados", dijo hoy Cardenal en un acto en el Instituto Cervantes de Berlín en el que habló de lo divino y lo humano.
El único tema que Cardenal esquivó cuando se le interrogó fue el de la situación política actual en Nicaragua de la que, dijo, no quiere hablar porque va a volver a vivir allí y puede tener problemas.
"Puedo decir que es una dictadura porque eso lo dice todo el mundo en Nicaragua pero no quiero decir nada más ni de la política actual ni de los Ortega. Ahora no tenemos libertad para hablar", dijo Cardenal.
La sala del Instituto Cervantes estaba completamente llena, algo poco frecuente en un acto realizado a las doce del mediodía, y entre los asistentes había muchos que se revelaron como auténticos devotos del viejo icono de la izquierda latinoamericana y de la teología de la liberación.
"El Ché Guevara tendría ahora más o menos la misma edad", dijo uno de los asistentes, sentado en una de las últimas filas, en el momento en que Cardenal hizo su ingreso en la sala.
Las preguntas luego empezaron a llover. Sobre lo que había sido la revolución sandinista y lo que quedaba de ella, sobre lo que significaban para él la fe y la esperanza en el contexto bíblico -eso lo preguntó una mujer tetrapléjica desde su silla de ruedas-, sobre el celibato y los curas pederastas e incluso sobre si él, pese a ser sacerdote, había tenido hijos y nietos.
"No que yo sepa", contestó Cardenal a esa última pregunta, en medio de las carcajadas de los asistentes, para luego explicar que se había "convertido a Dios" a los 31 años y antes había tenido una "juventud disipada".
Con su barba blanca y su inseparable boina, Cardenal se sigue definiendo como sacerdote, pese a tener una sanción del Vaticano que le impide administrar sacramentos, y sigue sintiendo su compromiso político como una forma de vivir el mensaje bíblico.
"En la Biblia hay un libro que es el libro de los Jueces. Ninguno de los jueces, entre los que estaba Sansón, juzgó nunca a nadie en el sentido en que juzgan los jueces de nuestros tribunales. Todos eran guerrilleros, luchadores", dijo Cardenal cuando se le preguntó por la idea de la justicia en la Biblia.
El Juicio Final, para Cardenal, no es otra cosa que el regreso de Cristo que se presentará como representante de todos los oprimidos y los necesitados a pedir cuentas a quienes están del lado de los opresores.
"Dios es un juez que está en contra de los ricos y a favor de los pobres", dijo Cardenal.
El Reino de Dios en la tierra es algo que Cardenal sigue identificando con el comunismo -"darle a todos lo que necesitan y que no todo pertenezca a los dueños del dinero"- y el gran reto de América Latina lo ve el poeta en el logro de lo que él sigue llamando la "segunda independencia".
"Algunos países ya la han logrado y otros están en camino de lograrlo. Cuba no depende del imperio, Venezuela no depende del imperio, Ecuador no depende del imperio", dijo Cardenal, cambiando el tono de voz y asumiendo el estilo propio de un discurso en un mitin político.
"Otros, como Brasil, Uruguay y Paraguay han tenido que hacer revoluciones más moderadas por necesidades estratégicas", añadió.
Entre los temas que actualmente apasionan a Cardenal está la ciencia: "Están descubriendo cosas fabulosas. Hoy vi un libro en una librería que habla de que antes del 'big-bang' hubo otro 'big-bang' y que nosotros somos el resultado de otro montón de mundos. Todo eso para mí es poético y me hace sentir a Dios más grande", dijo el octogenario poeta. EFE