Johannesburgo, 11 mar (EFE).- Antiguos guerrilleros del desaparecido Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), integrados en las Fuerzas Amadas, controlan ilegalmente la mayoría de las minas de estaño y tántalo del este del Congo, aseguró hoy en un comunicado la organización Global Witness.
Según la nota, los ex rebeldes han montado una "organización mafiosa" que recauda decenas de miles de dólares al mes al cobrar impuestos ilegales a los civiles que trabajan en la mina de Bisie, una de las más grandes de la República Democrática del Congo (RDC), y otras de la zona.
Los antiguos rebeldes del CNDP "tienen ahora un control de las minas mucho mayor del que tenían cuando eran insurgentes y, en muchos casos, retienen sus antiguos cargos (en la guerrilla) y sus compromisos políticos", afirma la organización.
Los miembros del CNDP se unieron al Ejército congoleño en un proceso caótico de integración durante 2009, y desde entonces, según la nota de Global Witness, se han aprovechado del apoyo de las fuerzas de la ONU, que han desplazado a otro grupo insurgente enemigo, las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).
"Global Witness pide al Gobierno congoleño que retire a las tropas de las minas para desmilitarizar el sector", y que los países donantes de la RDC hagan más esfuerzos para alejar a los militares del comercio de minerales, uno de los principales recursos del país.
"Durante más de una década, la riqueza mineral del país ha supuesto un incentivo para que continúe el conflicto y, si el Gobierno no impone una estrategia para acabar con la motivación financiera, la población civil continuará sufriendo y el futuro del país estará arruinado", sentencia la nota de Global Witness.
Tras diez años de violencia en el Congo, más de seis millones de personas han muerto en el país, la gran mayoría de ellas no directamente a causa del conflicto, sino de sus consecuencias, según informaciones de la ONU.
En el este de la RDC, uno de cada cinco niños no alcanza los cinco años de edad porque las enfermedades, sobre todo la malaria, hacen estragos en el país. EFE