Con el esperado sonido de protestas en la puerta y con la presencia de muchas camisetas verdes –contra los recortes en educación–, algunas incluso dentro del Paraninfo, arrancó el curso académico de forma oficial en la Universidad de Salamanca con un discurso en el que el rector, Daniel Hernández Ruipérez incidió en la necesidad perentoria de que la institución lleve a cabo cuanto antes una profunda remodelación de su estructura, con una nueva organización de campus, centros y departamentos.
La medida, que ha suscitado cierto malestar en los últimos días en algunas de las sedes, especialmente en Ávila, es la única que según el rector "nos prepara de manera más eficaz para un futuro ciertamente incierto".
En cualquier caso, en el discurso inaugural, Ruipérez eludió concretar las medidas en las que está trabajando en concreto el Vicerrectorado de Política Académica y que han sido presentadas para su análisis en forma de Plan Estratégico. Eso sí, subrayó que el modelo "requiere un debate muy amplio, todavía incompleto".
En la línea de lo manifestado en los últimos meses, la USAL plantea una eliminación de estructuras, reduciendo significativamente los 22 centros con los que ahora cuenta nominalmente, para pasar a crear a lo sumo una decena de macro-facultades. Medida que supondría la incorporación con fines de eficiencia gestora de todas las carreras de la misma rama en una estructura común, ya se impartan en Salamanca, Zamora, Ávila o Béjar.
El rector afirmó que "la estructura actual resulta claramente inadecuada no solo para el futuro, también para el presente, con el grave riesgo de perder el reto de la competitividad y hundirnos en una situación de muy difícil salida".
Por ello, abogó porque la Universidad de Salamanca cree su propio modelo, antes de las reformas legislativas que se esperan de manera inminente, de manera que "adaptaremos nuestro modelo ágilmente a las nuevas leyes en cuanto estén promulgadas y lo implantaremos sin más pérdidas de tiempo".
En un curso marcado por la situación económica, Ruipérez llamó la atención sobre el impacto que pueda tener el incremento de las tasas de matrícula. "La subida de tasas ha ocasionado una fuerte contestación de los estudiantes afectados y de sus familias, pero también de amplios sectores de la sociedad española y de quienes creemos en una universidad pública suficientemente financiada para poder llevar a cabo su elevada misión social", explicó.
En este sentido, Ruipérez lamentó que en cualquier caso, la subida de las tasas no compensa los recortes de financiación a los que se ha visto sometida la Universidad. "Esta es una crisis que no se resuelve con la subida de tasas", apuntó el rector, sino que "es el momento de abordar una profunda modificación del sistema de financiación, utilizando quizá los mecanismos del contrato-programa para definir la asignación de recursos en base a determinados parámetros y estableciendo criterios objetivos para la estimación de estos".
Reivindicaciones a las que se sumó la urgente realización de un mapa de titulaciones de la comunidad en el inicio de un curso en el que de momento la Universidad de Salamanca ya cuenta con 4.123 estudiantes de nuevo ingreso (del total de 11.319 que inician su carrera universitaria en Castilla y León), casi 200 alumnos más que el curso pasado.