Pese a que ya son casi cuatro los meses de huelga en el grupo empresarial de Victorino Alonso, primero contra el Gobierno y ahora contra la propia empresa, quizás sea en este momento cuando el conflicto haya alcanzado su punto álgido provocando una importante escisión entre los propios huelguistas. Un grupo de trabajadores de interior del pozo Santa Cruz y varios piquetes encapuchados de los cielos abiertos se enfrentaron a primera hora de hoy a las puertas de la mina que durante un tiempo fue símbolo de la unión minera con el encierro de varios productores. Y es que unos quería volver a trabajar mientras que otros se lo impidieron.
Al final, el conflicto verbal surgido terminó con la presentación de más de cincuenta denuncias por coacción en el cuartel de la Guardia Civil de Toreno. Y es que los ánimos están más crispados que nunca después de que la dirección de la empresa haya notificado a los catorce integrantes del comité de huelga la apertura del mismo número de expedientes de despido por considerar que han alentado la acción de los piquetes para impedir la mantención de los servicios mínimos y coaccionar a los mineros que durante este tiempo sí han querido entrar a trabajar.
Para intentar ayudar a estos compañeros amenzadas de despido, por una parte, y después de conocer que la huelga podría ser ilegal, por otra, los trabajadores de interior de Santa Cruz decidieron volver al tajo pese a que la mayoría decidió ayer por la noche en asamblea seguir adelante con el parón. A las 7.30 horas de la mañana, el primero turno de productores del citado pozo se presentó en la explotación y allí se encontró con los piquetes. Según algunos trabajadores, fueron varios los intentos por hacer entrar en razón a los encapuchados sobre la necesidad de regresar al tajo, pero el diálogo no surtió efecto y finalmente llegaron las denuncias.
No hay que olvidar que hace días se presentó ante la Audiencia Nacional un conflicto colectivo por las modificaciones sutanciales que Victorino Alonso pretende establecer en los horarios de los cielos abiertos. Y mientras no halla fallo o sentencia judicial, la huelga debería ser desconvocada, según dictamina la legislación. De ahí, que los mineros teman que la empresa se valga de la ilegalidad del parón para extender los despidos más allá de los miembros del comité de huelga.
Así, se producen los primeros enfretamientos públicos entre compañeros, aunque la divergencia de pareceres viene ya de muy atrás. Queda ver ahora si la Guardia Civil velará por que los trabajadores que así lo deseen entren mañana a trabajar en Santa Cruz.