Las religiosas del convento de San Juan de Dios de Segovia celebraran mañana miércoles el cumpleaños centenario de sor Mercedes (Bernarda Garrido Santos de nombre civil), monja de clausura de la congregación. Un acontecimiento que la comunidad festejará con una solemne eucaristía en su iglesia, presidida por los sacerdotes Andrés Rodao, Ángel García, Ángel Gallego y Antonio Postigo, a la que están invitados sus familiares y amigos.
Bernarda Garrido Santos nació el 22 de agosto de 1912 en Cantimpalos. Primera de ocho hermanos, ayudaba en casa a sus padres y también en el negocio Autobuses Bernardo Garrido, que empezó a despuntar en la década de 1920. Los hermanos varones de la casa pronto aprendieron a conducir camiones y autocares y continuaron con la empresa de su padre.
El 28 de octubre de 1941, Bernarda hizo los votos para dedicar su vida al Señor y entró en el convento de clausura de San Juan de Dios. Dedicada a la oración y al trabajo, ayudaba en todo lo necesario en el convento y también ejercía de bordadora, labor que alternaba con la bollería casera. «Sentí la vocación a los 15 años, pero no lo pude lograr en ese momento. Una vez finalizada la guerra, estuve con mis padres un tiempo hasta que tomé la firme decisión de ejercer mi vocación de monja. Desde ese momento me consagré a Dios y creo que elegí el verdadero camino», asegura la religiosa.
Aunque ha permanecido 71 años en el convento de clausura, nunca ha perdido el contacto con su familia de Cantimpalos, estando siempre pendiente de cualquier noticia o acontecimiento de sus hermanos y sobrinos. Actualmente cuenta con el aprecio y cariño de todos ellos. Tiene un hermano, cuatro cuñadas, veintitrés sobrinos y otros tantos sobrinos nietos y tataranietos, que la visitan con frecuencia, principalmente en Navidad.
Es difícil llegar a cumplir 100 años y más aún, hacerlo en buenas condiciones físicas. Gozar de una mente sana, estar en buena compañía, vivir tranquilamente, mantenerse ocupado, etcétera, son algunos de los factores a tener en cuenta para llegar a una edad tan longeva.
Sor Mercedes es la monja más veterana del convento y 71 de sus 100 años los ha pasado en clausura. Su vida diaria dedicada a Dios, su laboriosidad incansable y sus hábitos disciplinados, explican cómo una mujer ha podido llegar a los cien años con plena lucidez. Hasta los 90 años no ha necesitado prácticamente medicamentos y ha sido una persona muy activa y comunicativa, pero desde hace unos meses el oído le va fallando. En esta última etapa de su vida solo aspira a servir a la comunidad de religiosas y a la Iglesia, mediante la oración. Sus ratos libres los pasa ante el sagrario pidiendo por su familia, a la que siempre tiene presente en sus oraciones.
La actividad diaria del la comunidad se desarrolla entre el trabajo y la oración, aunque ella ya solo participa en las oraciones matinales que puede –oficio de lecturas, laudes, tercias, sexta, nona– así como en las de mediodía, tarde y noche, y a veces, limpia el refectorio, pues ganas de ayudar no la faltan.
En la celebración de su centenario, comenta sentirse orgullosa de llevar el apellido Garrido, uno de los más arraigados en Cantimpalos, pues tiene una herencia genética de gran longevidad. En la familia Garrido, varios miembros han superado la barrera de los cien años: su tía Teodora, 103 años; su tía Matilde, 107; sus primas Julia, 103 y Gabriela, 101. Este año, su primo Hipólito Garrido, también ha cumplido 100 años.
Asistirán al acontecimiento prácticamente todos los familiares: su hermano Isidro que ejercerá de padrino, sus cuñadas, sobrinos, hijos y nietos de los sobrinos, que junto con la comunidad de religiosas, compartirán la alegría de esta celebración.