La mezzo Teresa Berganza actuó hoy en los actos con los que Puebla de Sanabria (Zamora) rindió homenaje a Victoria de los Ángeles, fallecida hace seis años y considerada una de las mejores sopranos de la historia, y cuyos ascendientes, comenzando por su madre, Victoria García Cima, nacieron en la localidad sanabresa.
El Castillo de Puebla acogió un acto previo en el que participaron el alcalde del municipio, José Fernández; la presidenta de la fundación ‘Victoria de los Ángeles’, Helena Mora; Octavio Acebes, conocido vidente televisivo y menos conocido tenor lírico y experto en ópera, cuyo libro sobre Victoria de los Ángeles lleva 25 ediciones, y la mundialmente famosa mezzosoprano Teresa Berganza, quien decidió sumarse al homenaje e incluso interpretar algunas obras junto con su hija, la también soprano Cecilia Lavilla. “Esta forma de ser música y de ser persona debía ser un ejemplo para las nuevas generaciones. Junto con Teresa han sido dos de las más grandes embajadoras de la cultura de este país”, dijo la presidenta de la Fundación ‘Victoria de los Ángeles’. “La gente joven necesita valores y que les enseñemos con ejemplos a seguir No podemos permitir que se pierda. Victoria fue mucho más que una gran voz porque nos dio una lección de vida”, añadió, emocionada.
Después de la emisión de un documental sobre Victoria de los Ángeles, cuya versión en castellano se estrenó en los actos de Puebla de Sanabria, tuvo lugar un concierto en la iglesia de Nuestra Señora del Azogue. “Cuando tenía catorce años conocí en Argentina a Victoria de los Ángeles. Comenzamos a hablar y fuimos amigos durante 44 años. En vida de ella hice muchos apuntes y grabaciones con ella y de ahí y de mis recuerdos salió el libro”, explicó Octavio Acebes, “Ahí pude demostrar que había dos victorias: De los Ángeles, la artista, y mi amiga”.
Por su parte, Teresa Berganza recordó que “no tendría que estar aquí” pero que, cuando se trata de Victoria de los Ángeles “soy seguidora de ella porque es el ejemplo para mí de musicalidad y de utilización de la voz”.
Berganza, quien recalcó que Victoria de los Ángeles era “culta con mayúsculas”, destacó la “especial sensibilidad” de la soprano y aseguró “haber seguido” su camino. “Cuantos más años pasan, Victoria, más me doy cuenta de que somos seres humanos dotados de unos sentimientos. No he venido aquí como protagonista sino para recordarte, Victoria”, dijo, con emoción.
Recital
En el recital intervinieron el barítono zamorano y artífice del homenaje, Luis Santana, acompañado por la pianista Madalit Lamazares, con obras de Alessandro Scarlatti, Guastavino, Guridi y Montsalvatge. También actuó Cecilia Lavilla, hija de Teresa Berganza, acompañada al piano por Miguel Ituarte, con obras de Fauré y Falla.
En el cierre de la actuación intervinieron Cecilia Lavilla y Luis Santana con Madalit Lamazares y partituras de Berilos, Gounod, Saint-Saëns, Donizetti y Mendelssohn.
Teresa Berganza recordó, en declaraciones a la agencia Ical, que “no tenía pensado cantar” pero que decidió hacerlo “porque no se me ocurre una ocasión mejor para ello”. De hecho, antes de participar en el acto del Castillo, ensayó durante cerca de una hora en la iglesia de Nuestra Señora del Azogue, haciendo gala de un espléndido humor y emocionando a los asistentes con algunos fragmentos de Zarzuela, a dúo con su hija. “Quienes amamos la música y damos sentido a nuestra existencia con ella no tenemos palabras suficientes para expresar lo que significa una persona y una artista como Victoria de los Ángeles”, afirmó a Ical Luis Santana. “El hecho de que se ha ya producido esta respuesta de todas las personas con las que he hablado para hacer este homenaje y que entre ellas esté Teresa Berganza es una emoción imposible de describir”, concluyó.
Algunos de los asistentes recordaron que Victoria de los Ángeles cantó en el polideportivo del Fuerte, en Puebla de Sanabria, el 7 de septiembre de 1991, acompañada por Manuel García Morante al piano, en un recital en memoria de su madre, Victoria García Cima.
Una prima carnal de Victoria de los Ángeles, natural y residente en Puebla, Jesus Bahamonde, asegurtó a Ical que "la madre cantaba mejor que la hija pero nunca se educó la voz".