Vídeo de Gabriel Villamil
La celebración de San Bernardo, que tendrá lugar mañana, cobra este año más sentido que nunca. Durante este día se rememora al santo de origen borgoñón, que se convirtió en el principal propulsor de la orden cisterciense allá por el siglo XII cuando, en plena época de crisis, se ganó el favor de una treintena de jóvenes nobles que llenaron los monasterios salvando así la orden religiosa.Aunque los tiempos han cambiado, y mucho, podría decirse que la situación actual en los monasterios es similar a la que amenazó la supervivencia de la orden de Císter hace nueve siglos. Y es que en los últimos años la falta de vocaciones ha obligado a varios monasterios vallisoletanos a cerrar sus puertas para repartirse por otras casas de su misma orden en el país. El último caso ha sido el de la casa de los padres capuchinos, que se suma al de las Lauras del paseo de Filipinos. Estas órdenes se han visto superadas por una gran dificultad: la de encontrar un relevo generacional que les permita mantener sus conventos y monasterios.
La tendencia, según comenta el delegado de Contemplativas de la Diócesis, Vicente Vara, no es que las comunidades desaparezcan sino que se fusionen con otras.Siguiendo esta inclinación, los 31 conventos de clausura de la capital corren el riesgo de echar el cierre, lo que puede suponer que estos edificios se pongan a la venta, puesto que el actual PGOU, que se encuentra sometido a revisión, incluye la posibilidad de que estos edificios puedan adaptarse para un uso comercial.En el caso del monasterio de las Huelgas Reales, donde residen catorce monjas cistercienses dedicadas a la enseñanza, la crisis de vocaciones ha afectado, pero han sabido adaptarse para suplir el problema gracias a una 'Hermandad Laica Cisterciense'.
«La necesidad enseña más que la universidad», alega la madre abadesa, Sor María del Mar, que cuenta cómo a través de la ayuda de las personas seglares que trabajan en el colegio –de los cuales hasta veinte profesores fueron antiguos alumnos y llevan el sello de las Huelgas- han suplido esta carencia vocacional.