Casi ningún sector de la economía puede decir que haya salido indemne de la crisis. Quien más quien menos ha tenido que reformar la estructura de su empresa, ajustar su plantilla y en el peor de los casos incluso cerrar. El del automóvil, en concreto, tiembla desde hace cuatro años y ahora vender un vehículo se ha convertido en una proeza. Bien lo saben los concesionarios de Segovia, que han visto cómo las ventas han caído de forma continua desde 2008 hasta ponerles en una situación límite. La crisis les está estrangulando y la mayoría tiene que hacer malabares para cuadrar los números y los objetivos que le pone la marca. La situación se torna preocupante, sobre todo porque no se ve la luz al final del túnel.
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam) ya ha alertado a sus socios que el mercado de turismos estará este año por debajo de las 700.000 unidades a nivel nacional. «La falta de confianza del consumidor, la tasa de desempleo, la falta de financiación y la reducción de la capacidad adquisitiva de las familias continúan siendo los principales lastres para el mercado de los automóviles», señalan.
Los vendedores segovianos de vehículos no permanecen, ni mucho menos, ajenos a esa problemática. Desde 2008 han bajado un 50% las matriculaciones de automóviles en la provincia, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). «Antes de esa fecha, todos los meses vendíamos alrededor de treinta unidades. Algunos meses incluso setenta. Hubo cierta recuperación en 2009 con el Plan 2000E, pero ahora no podemos soñar de ninguna manera con esas cifras», expone el gerente de Ford Autoinsa, Fernando Núñez.
De las 982.000 matriculaciones que se realizaron en 2010 y de las 808.044 de 2011 se ha pasado a una previsión de menos de 700.000 para 2012. En Segovia concretamente, en 2008 se matricularon 4.023 camiones, autobuses, turismos, motocicletas y tractores industriales. Desde entonces no ha dejado de bajar la cifra. En 2009 fueron 3.647; en 2010 3.077; y en 2011 2.143. Para el presente año, las previsiones son igual de negativas.
La situación es límite para los concesionarios, que sobreviven gracias a la posventa. Las revisiones y reparaciones de vehículos es lo que les está permitiendo mantener la actividad en cierta medida, ya que «con las ventas no sacamos nada», reconoce Fernando Núñez.
No tiene visos de mejorar el panorama para los vendedores de automóviles. Solo pensar en el mes de septiembre les hace temblar de miedo. La subida del 18% al 21% del IVA aprobada por el Gobierno consideran que puede ser la puntilla para ellos. «Si azuzas el mensaje del miedo, la gente no consume», opina Fernando Núñez, quien ya ha calculado que el precio de los vehículos subirá una media de 600 euros a partir del 1 de septiembre. No resulta descabellado pensar, por ello, que se pueda producir un nuevo descenso en la venta de automóviles durante el tiempo que la sociedad tarde en asumir y asimilar la subida del IVA. Las empresas de este sector, que representa casi un 2% del PIB y da empleo a miles de personas, reclaman al Gobierno que articule unas ayudas financieras a la industria de la automoción como las que está considerando impulsar el Gobierno francés.
Repercusión ecológica
Una de las consecuencias directas de la caída continuada en las ventas es el envejecimiento progresivo del parque de vehículos. El estudio 'Vehículo de ocasión y antigüedad del parque', elaborado por la empresa de valoración de siniestros Audatex indica que el 42% del parque automovilístico de Segovia supera ya los diez años de vida. En el ejercicio de 2011, ese parque sobre ruedas sumaba 121.162 vehículos entre camiones y furgonetas, autobuses, turismos, motocicletas, tractores y remolques y semirremolques, según se extrae de la Dirección General de Tráfico (DGT). La crisis tiene una influencia evidente en este hecho. «Antes, la gente cambiaba de coche cuando llegaba a los 90.000 kilómetros», indica Fernando Núñez. Dos millones de vehículos que circulan por España tienen más de ocho años.
La repercusión ecológica y sobre la seguridad de esta circunstancia no pasa desapercibida. Tampoco para los dueños de estos vehículos más antiguos, que ven cómo cualquier avería les supone un fuerte desembolso económico. Por ello, proliferan también en estos tiempos los talleres ilegales, que carecen de la cualificación y las garantías que ofrece un taller oficial. Todos los factores parecen aliarse en contra de los vendedores de automóviles, que no creen en una posible recuperación a corto plazo. Se impone la supervivencia.
El descenso en la venta de vehículos contrasta con el incremento que se ha producido en las operaciones de transacción de vehículos de segunda mano. Particulares, en la mayoría de los casos, que se ponen de acuerdo para realizar cambios de titularidad sin la intermediación de los concesionarios. Advierten estos al consumidor de que en esas operaciones carecen de la garantía que les ofrece cualquier canal oficial de venta. 5.884 vehículos matriculados en la provincia cambiaron su titularidad durante 2011. En Segovia se formalizaron, además, 8.208 operaciones de este tipo.