El crítico de cine Jordi Costa dio ayer una conferencia en el marco del 49 Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid. La charla versó sobre un tipo de personaje muy definido en la historia de los largometrajes americanos. 'Polimorfos perversos e infancias póstumas en la arquitectura del placer' es, a la vez que el nombre de la conferencia, la definición que Costa dio de estos personajes.
«Es ni más ni menos que una inmadurez patológica», aclaró Costa al inicio de la ponencia. Y es cierto que a lo largo de los años se ha visto en el cine y también en literatura, aunque en menor medida, este tipo de personajes que no quieren crecer y se aferran a una niñez prolongada riéndose de los valores que el ser humano maduro pretende conseguir.
En películas como 'Forrest Gump', el protagonista se ve inmerso en un mundo que se aleja completamente de la madurez que un adulto tiene que tener para relacionarse correctamente con su entorno. En el caso de Gump, esta inmadurez se debe a un problema mental. Sin embargo, el cine norteamericano ha presentado en su historia un arquetipo de personaje que prefiere vivir al margen de los problemas que acompañan a la madurez.
«Es un concepto que tiene que ver con las etapas psicosexuales de Freud», afirmó Costa y explicó que los personajes a los que se refería en su conferencia eran un claro ejemplo de personas que se quedaban estancadas en una de estas etapas que definía el médico austriaco.
Costa comenzó con literatura y se refirió a la obra 'Ferdydurke' del escritor polaco Witold Gombrowicz: «Hay una clara infantilización del personaje. La madurez se convierte en una especie de trinchera y el mundo adulto en una especie de ansiedad constante», aseguró Costa. Gombrowicz plantea en su libro la idea de que el ser humano puede ser libre viviendo en una inmadurez continua.
Costa comenzó con este libro para hacer referencia al fenómeno de infantilización de personajes pero en realidad ya había sucedido en cine diez años atrás. Harry Langdong interpretaba en 'Sus primeros pantalones', de Frank Capra, a un individuo claramente infantilizado y sin madurar que se ve obligado a casarse con su novia de toda la vida, aunque se enamora perdidamente de una traficante de drogas, todo con una comicidad y una inocencia propia de una persona que se ha quedado estancada en una infancia permanente.
'Regreso al futuro' y 'Forrest Gump' de Robert Zemeckis, 'Billy Madison' protagonizada por Adam Sandler y 'Ted', que se estrena este mes en España, son otros ejemplos de películas americanas en las que su protagonista vive esta inmadurez patológica. Costa aseguró que la sociedad norteamericana se ha apropiado de este arquetipo de personaje que se acaba convirtiendo en alguien tranquilizador y amable, «tal y como es Forrest».