El calendario volteó los meses de la primavera y ya está inmerso en pleno verano. El tiempo transcurre, las semanas, los meses... y el plazo que manejaba en un principio el Obispado de Segovia para abrir las puertas del Museo Diocesano en las dependencias del Palacio Episcopal se ve irremediablemente abocado al retraso.
La demora inquieta a los altos representantes del estamento eclesiástico en la provincia. El pasado mes de mayo, ya con el primero de los plazos pronosticados vencidos, el obispo Ángel Rubio reconoció estar «preocupado» por esa excesiva dilación del proyecto, una de las patas sobre las que se apoya la recuperación del histórico edificio de la plaza de San Esteban.
Hace más de dos años, en marzo de 2010, el Obispado y la sociedad Museo Doña Juana S. L. suscribieron el contrato de alquiler del antiguo inmueble. Dicho acuerdo contemplaba que el grupo empresarial privado gestionara, explotara y se encargara de la conservación del edificio durante 25 años. El pasado invierno, Ángel Rubio aseguraba que las obras de rehabilitación para la reapertura iban a buen ritmo. Además del Museo Diocesano, el proyecto incluye la instalación de dos exposiciones permanentes –una de cristales de La Granja y otra de cerámica de Daniel Zuloaga, ambas propiedad del anticuario Eleuterio Laguna–, así como la adecuación de una zona para talleres, la apertura de una tienda asociada al museo y el acondicionamiento de un área hostelera para cafetería.
Estos días, y con el lógico paréntessi vacacional del verano que frena la actividad habital, el delegado de Patrimonio de la diócesis segoviana, Miguel Ángel Barbado, hace suya la previsión poco halagüeña que ya hizo el obispo en mayo. Entonces el prelado dejó entrever que, aunque la faceta empresarial ya estaba en marcha y que se iban a hacer bodas y celebrar banquetes en estas instalaciones del Palacio Episcopal, también la crisis había hecho de las suyas para ralentizar la reapertura del Museo Diocesano.
Pendientes de las Oblatas
La Iglesia es consciente de que los trámites administrativos llevan su tiempo y que la coyuntura económica tampoco ayuda. Esos problemas burocráticos son los que han bloqueado momentáneamente la puesta en activo del renovado Museo Diocesano. Esa lentitud excede lo deseado, lamentan resignadas fuentes de la diocésis.
Miguel Ángel Barbado suscribe ahora la previsión que dio en mayo Ángel Rubio y que alargaba por lo menos hasta después del verano la materialización del proyecto, el cual depende en gran medida de la puesta en funcionamiento del aparcamiento construido en las Oblatas por la misma empresa gestora de las dependencias del Palacio Episcopal de la plaza de San Esteban.