Eduardo Pascual, director deportivo del CB Valladolid, tendrá que hacer encaje de bolillos esta temporada. Más que la pasada, que ya fue dura de por sí. El presupuesto que ha elaborado el director general, David Yustos, le deja con 800.000 euros en la cuenta destinada a gastos de plantilla del primer equipo. Una cantidad muy baja para lo que se estila en la ACB, en especial si se tiene en cuenta que ahora mismo el equipo tiene a Nacho Martín, Jhornan Zamora, Antonio Izquierdo y David Navarro como únicos jugadores.
El proyecto de cuentas está ya en poder del accionista mayoritario, el Ayuntamiento, que al final es el que tendrá que autorizarlo. Pero el aspecto más destacado del presupuesto es que prevé una sensible rebaja en los emolumentos que han de percibir los directivos y los empleados. Una reducción que no se ha cuantificado aún, a la espera de que se dé o no el visto bueno, pero que desde las instancias económicas de la entidad morada se considera inevitable para mantener la viabilidad de la sociedad anónima. «El CB Valladolid no puede perder 800.000 euros como el año pasado, han señalado desde el consistorio, porque eso implicaría liquidar la entidad. Hay que apretarse el cinturón».
Una apretura que llegará incluso hasta el entrenador, uno de los puestos que están por decidir quién lo ocupa pese a que todo apunta a que será Roberto González, ya que desde los despachos del CB Valladolid no ha existido empacho alguno en reconocer que el convenio de la ACB para los entrenadores fija cantidades muy altas y será necesario encontrar fórmulas imaginativas que, sin incumplir la ley, permitan al club no salirse de los límites salariales y presupuestarios que se han marcado.
Apuesta por lo joven
Lo que debe tener cristalinamente claro el técnico que ocupe el banquillo, es que desde el club se le va a reclamar que su trabajo ha de ir encaminado a mezclar el impulso de la gente joven con el poso de jugadores veteranos. Esta es la fórmula magistral que se quiere aplicar en la confección de la plantilla. Está muy presente el trabajo de Fisac el año siguiente al ascenso, y se considera que es el único camino que tiene la entidad vallisoletana para salir adelante y vadear una situación que le tiene en la UCI.