El tanto visitante llegó en una acción aislada en la segunda mitad, en la que Chema acusó la falta de luz
En circunstancias normales, el Cristo Atlético se hubiera quitado ayer la piel de cordero. Hubiera renunciado al factor sorpresa y perdería ese plus para la competición liguera –la que cuenta–. No lo hizo porque ante el Guijuelo y en esa Copa Castilla y León –con más nombre que presencia– le faltó acierto.
Dado el momento de la (pre) temporada, no es de recibo que se enciendan las alarmas en el conjunto palentino, ni tampoco que Juanjo Rodríguez, quien ayer regresaba a su estadio en el banquillo del Cristo, obligue a sus delanteros a hacer horas extras con la portería.
Falló el conjunto morado en los metros finales, pero desplegó un juego que durante muchos minutos relegó a un segundo plano a un equipo salmantino que demostró estar en ese momento de la preparación en el que las piernas no van. Tres semanas acumulan los futbolistas charros de sesiones de trabajo, y se notó en el césped. El Guijuelo, que la pasada campaña se atrevió a coquetear con el 'play off' de ascenso a Segunda, también aprovechó el trofeo regional para dar minutos a muchos juveniles, que tampoco desentonaron en Palencia.
Aún así, de todo ello se aprovechó un equipo local que ya dejó pinceladas de la hoja de ruta de su nuevo entrenador. A falta de un '9' a la vieja usanza, Javichi se las vio y se las deseó para fajarse de los zagueros visitantes. Lo hizo a la perfección, pero acusó el desgaste cuando tuvo que finalizar. Hasta en tres ocasiones pudo batir al guardameta salmantino, pero acusó el cansancio del bregarse con los centrales. Tampoco Aitor tuvo mejor suerte en la segunda parte.
Aún así, el trabajo fue meritorio con una presión acompasada –sobre todo en la primera mitad, con un equipo más equilibrado– y una línea defensiva que a 2 de agosto ya apunta maneras de engranaje de meses de primavera. Loma y Romo nunca dieron opciones a un viejo conocido de la afición palentina como Hugo Salamanca, quien como con el Lorca y ante el Palencia, terminó cambiado y hastiado en La Balastera. También funcionaron a la perfección los dos laterales. A la capacidad física de Ricky –capaz de darse unas vueltas al campo al término del choque– se suma la incorporación del joven Nico. Destreza y habilidad para un carril zurdo que también aprovechó el Cristo para llegar con peligro durante todo el encuentro.
Los dos laterales fueron los únicos que repitieron en la segunda mitad en un partido diseñado para dar minutos a todos los jugadores, pese a que el Cristo se jugaba el poder clasificarse para los cuartos de final de la Copa de Castilla y León. Se le complicó la competición por culpa de un tanto en el que el portero Chema, quien entró en la segunda mitad por Pedro, acusó la falta de visibilidad en un golpeo lejano del visitante Romero, quien le pilló adelantado y que se coló tras tocar en el larguero.
Fue el único disparo del Guijuelo. Y acto seguido se encendieron las luces de una Balastera que vivió el debut del conjunto del Otero. Un debut que también sirvió para atestiguar que habrá palos en la media punta por hacerse con los puestos de referencia entre la habilidad de los Conde, Guiller, Lorenzo o la irrupción de los ex del Íscar Josete y Alonso.