En la mañana de ayer viernes decenas de peces han aparecido muertos a la altura del puente medieval de Simancas, según las primeras estimaciones realizadas in situ por miembros de la Confederación Hidrográfica del Duero coordinados por Carlos Marcos, técnico del área de Calidad de las aguas de la CHD, por la falta de oxígeno provocada tras el alivio que se tuvo que efectuar en la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Valladolid (EDAR), la cual superó su capacidad máxima de almacenamiento a raíz de los 3.4 litros caídos en una hora en Valladolid en la tarde noche del jueves. Estos técnicos tomaron muestras del agua para realizar un exhaustivo análisis para determinar, como todo apunta, que la causa de la muerte fue la drástica disminución del oxígeno disuelto en el agua circulante en este tramo del Pisuerga, a su paso por Simancas. Con todas las reservas que lleva el caso y a la espera de conocer el resultado de esos análisis, parece quedar descartado un vertido de residuos tóxicos como la causa del desastre ecológico.
Afortunadamente la mortandad no fue de tanta magnitud como en un principio daba a entender la visualización directa del lugar, con centenares de peces concentrados en las zonas con menos caudal del río Pisuerga, ya que la mayoría estaban vivos. Entre los muertos se encontraban los denominados 'exóticos' y catalogados por un agente medioambiental de la Junta de Castilla y León. El hombre se aprestaba a mediodía para abrir el sendero a los barbos enclaustrados, como una amenaza para las especies autóctonas. Perca Sol, Alburno y Lucio Perca, aunque algún barbo también apareció igualmente entre los cadáveres, fueron los principales damnificados por la merma del oxígeno presente en el agua.
Antecedentes
Este suceso en nada se puede comparar con el acaecido el 10 de junio de 2006. Entonces fueron entre diez y quince mil los peces muertos y que salieron a flote junto a la vieja senda de piedra de Simancas debido a un vertido de agias som depurar procedentes de las aliviadoras de la depuradora de aguas residuales de la capital (EDAR), originado por las fuertes tormentas que se produjeron el viernes 9 de junio sobre el rió Pisuerga.