Un estudio destinado a mejorar los resultados del trasplante renal desarrollado por el consorcio de investigación entre la Universidad de Salamanca y las empresas biotecnológicas españolas Bio-inRen y Digna Biotech ha sido galardonado por la Sociedad Española de Trasplante.
La investigación demuestra que administrar proteína cardiotrofina-1 previene el daño sufrido por el riñón ocasionado por la isquemia (falta de riego sanguíneo y, por lo tanto, de oxígeno) y su posterior reperfusión (restablecimiento del riego). Esta situación de isquemia, que puede conducir a la muerte del órgano, ocurre en muchas situaciones patológicas y quirúrgicas y es de todas formas inevitable en el trasplante de riñón.
Sin embargo, este estudio, desarrollado a través de modelos animales, ha demostrado la eficacia en la administración de esta proteína para mejorar la evolución a corto y largo plazo de la función renal de los enfermos trasplantados. El éxito se debe a que la administración de cardiotrofina-1 posibilitaría la eliminación o disminución de la necesidad de diálisis en estos pacientes, además de suponer un avance en la conservación de los órganos donados.
La investigación ha sido desarrollada en el Departamento de Cirugía de la Universidad de Salamanca, bajo la dirección del profesor Javier García Criado, en colaboración con el equipo del catedrático José Miguel López Novoa, del Departamento de Fisiología y Farmacología de la institución.
Según han determinado los trabajos, cuando esta proteína, cardiotrofina-1, se añade al líquido de preservación utilizado para la conservación de los órganos en frío, se previene gran parte del daño sufrido por el riñón durante el proceso de custodia a la espera de ser trasplantado.
Además, cuando estos riñones preservados se trasplantan efectivamente, empiezan a trabajar antes, con lo que la función renal y la supervivencia del paciente (tal y como se ha comprobado con los modelos animales) es mejor que cuando se trasplantan riñones que han sido conservados en el líquido de preservación convencional (sin cardiotrofina-1).
“Se sabía que cardiotrofina-1 protege frente a daños isquémicos y tóxicos inducidos en hígado y en corazón, por lo que pensamos que también podría hacerlo en riñón”, indica López Novoa.
A la vista de estos resultados, la empresa Digna Biotech ha preparado un ensayo clínico que comenzará en breve con el fin de corroborar estos datos en el trasplante renal en pacientes, lo que, de comprobarse, mejoraría la evolución a corto y largo plazo de la función renal de los enfermos trasplantados ya que podría eliminar o disminuir la necesidad de diálisis en estos pacientes.