El Colegio de Economistas de Valladolid que preside Juan Carlos de Margarida celebra el jueves su Homenaje Colegial 2012 con el objetivo de buscar «el reconocimiento y el prestigio que los economistas y la economía deben tener dentro de la sociedad». En el acto, al que asistirá el presidente del Consejo General de Economistas, Valentí Pich, serán nombrados colegiados de honor José Rolando Álvarez, presidente del Grupo Norte, de la Cámara de Comercio y de Iberaval; y a Carlos Sánchez-Reyes, presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios y expresidente del Consejo General de Economistas y de las Cortes de Castilla y León. Asimismo, el colegio acogerá a los nuevos miembros y homenajeará a aquellos que cuentan con 25 años de colegiación.
–Cuando estudiaba la crisis del 29, ¿pensaba que viviría una capaz de competir con aquella?
–No, pero tampoco es una situación equiparable. Aquella fue una crisis financiera, puntual y en un país. Sí sería comparable si la unimos con la crisis del petróleo de 1973, que ya fue global. Ahora todo está interrelacionado y la solución pasa por una gestión total y de todas las partes implicadas.
–¿Cuáles son, a su juicio, las principales reformas pendientes?
–Hasta ahora se han solventado problemas concretos para cumplir con el déficit, pero no se han abordado los cambios con la profundidad que requieren. España no puede hacerlo sola, hace falta que la UE adopte una política fiscal, económica y monetaria única que no distinga entre ricos y pobres y tenga como finalidad la igualdad. Algo similar a la política federal de Estados Unidos.
–¿Y dónde más cree que se pueden hacer recortes?
–El gasto sigue sobredimensionado con respecto a los ingresos que, además, no dejan de disminuir. El estado del bienestar ha dejado de existir y no nos hemos dado cuenta. El Estado no puede pagar sus gastos, así que todo lo que no se pueda financiar hay que replantearlo. O se sufraga con más impuestos, o se paga directamente. Nos hemos pasado en la oferta de servicios públicos y ahora toca suprimir las ayudas sociales inviables. En una época en la que no hay ingresos, la Ley de Dependencia es una aberración.
–¿Y para qué más debemos los contribuyentes estar preparados? ¿Qué más, o por qué cosas más podemos pagarle al Estado?
–Todo servicio por el que se pueda pagar se acabará cobrando a quienes lo usan. Ya sean carreteras, piscinas o parques y jardines. Lo contrario no es viable. O se paga, o se cierra.
–¿Es de los que opinan que se pretende ahorrar quitándole la merienda a los presidiarios para no podar los organismos de paniaguados?
–Cualquier ahorro que se plantee no es pequeño, sino necesario. Pero no son más que el inicio de lo que debe ser un cambio estructural. Cuando la economía no funciona, la descentralización del Estado autonómico no es buena. Hace falta un criterio único porque desde el exterior nos miran y no distinguen si los incumplimientos son de uno o de otro, sino que son de España.
–Eminentes economistas como el presidente de la que fue la caja más grande del país, o el gobernador del Banco de España, ¿fueron engañados con números manipulados o son cómplices del homicidio del PIB español?
–Son gestores que manejan una información determinada y cuentan con unos asesores para tomar decisiones puntuales. Lo que sucede es que las variables cambian hora a hora y lo que vale por la mañana, ya no vale por la tarde. Todos podemos errar; tomar decisiones es más fácil cuando la situación es de estabilidad.
El bien común
–Familias y empresas han consumido sus créditos, están ahora tirando de ahorros... y después, ¿qué?
–El Estado debe garantizar un incremento de la actividad económica para activar el consumo y crear empleo. El problema es que también hace falta que la banca haga fluir el dinero y eso no parece que vaya a suceder. Apuesto por un banco público, fruto de todas las entidades nacionalizadas, que se intereses solo por el bien común. Serviría para reducir la deuda, para financiar el mercado del alquiler y, además, obligaría a la banca comercial a ponerse la pilas.
–¿De qué forma afecta la crisis al Colegio y a la colegiación?
–Muchos colegiados con muchos años de ejercicio llevan ya años buscando nuevos clientes, ajustando sus precios, asumiendo más carga de trabajo... Han desaparecido innumerables empresas y, una vez destruida, resucitar una empresa es muy complicado.
–Las predicciones de los economistas tienen fama de ser nefastas; aun así, ¿se atreve a pronosticar si 2013 será mejor o peor que 2012?
–Nadie lo sabe. Depende de la confianza del ciudadano, de la coordinación de los Estados socios, del apoyo de los que no son socios y, ademas, de que disminuya el ansia global de ganar mucho.