«¡Gracias Godo!». La salutación del responsable de exposiciones del Ayuntamiento de Valladolid y conductor del homenaje que la Feria dedicó a Godofredo Garabito Gregorio, Juan González-Posada, resumió el espíritu general que se vivió en el salón de Usos Múltiples. Jornada emotiva para la última fecha de la gran fiesta de la cultura impresa para un hombre que, en sus muchas facetas vitales, dedicó una gran parte de su vida a crear y promover esa misma cultura. Y la prueba de la implicación de Valladolid con este escritor y empresario fallecido en febrero fue la gran presencia de personas de todos los ámbitos, hasta el punto de que el lugar se quedó enormemente pequeño para acoger a todos los que deseaban asistir.
González-Posada definió a Garabito Gregorio (1932-2012) como «un caballero que se empeñó en vivir en un mundo mejor». Y para refrendarlo, desgranó las cuatro largas décadas de empeños personales en busca de ese fin. Cargos en el mundo de la empresa (Avadeco, Cámara de Comercio, CEOE); en la vida cultural (Coral Vallisoletana, Amigos de la Zarzuela, Unión Artística Vallisoletana, cofrade, pregonero y autor de letras y músicas para la Semana Santa); en las letras y el periodismo ('Diario de Burgos', 'Diario Regional', 'El Norte de Castilla', Televisión Castilla y León...). Obvió extenderse en sus aportaciones literarias, entre las que destacó su faceta poética y sus convicciones como historiador y americanista (recorrió países del otro lado del Atlántico dando conferencias) que se podrían condensar en su novela 'Colón, el ocaso de un navegante'.
Por último, González-Posada, cuya familia mantiene vinculación con la del fallecido, recordaba las sensaciones de ese ciprés que preside el huerto de la casa familiar de La Mudarra, el pueblo natal de Godofredo.
Un hombre de fe
En la mesa que presidió este acto se intentó reunir a personas que glosaran esa completa biografía. Así, la que fuera directora general en la Consejería de Cultura y clave en la defensa del patrimonio cultural de la región, Eloísa García de Wattemberg recordaba, «con tanto afecto como se merecía», su papel como promotor de Valladolid a través de cuantas propuestas culturales pudiera abarcar. Destacó el carácter humanista de Garabito y el entusiasmo con el que acogió cualquier iniciativa en la que estuviera presente.
El que fuera presidente de la Cámara de Comercio Vicente Garrido Capa, se centró en el lado «empresarial y comercial, también muy ligado a su carácter cultural», mientras que el historiador Javier Burrieza habló en su discurso de «la fe religiosa que siempre le acompañó». Una fe que se manifestaba, por ejemplo, en su cercanía a una Semana Santa vallisoletana de la que fue pregonero en 1986. Garabito fue, en palabras de Burrieza, «un hombre de cultura en el ámbito de la fe y un hombre de fe en el terreno de la cultura, algo que en ninguno de los dos casos suele abundar».
Todas estas intervenciones se realizaron mientras en una pantalla se proyectaban fotografías que trataban de abarcar lo inabarcable: los ochenta años de una vida intensa y extensa en viajes, proyectos, creaciones y amistades. De hecho, al fondo del salón podía verse a personalidades de la vida política y cultural como el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano, o el presidente de la Diputación de Valladolid, Julio José Carnero, que tuvieron que seguir la jornada en el quicio de la puerta. Para que las emociones se asentaran desde el placer del recuerdo de las cosas buenas, el dúo Candeal (Félix y Toño) cerraron el acto con la interpretación de 'Amapolas comuneras', otra de las creaciones de 'Godo'.