Soraya Sáenz de Santamaría junto al arzobispo, Ricardo Blázquez, y el alcalde, Javier León de la Riva./ G. Villamil
Las vivencias de las tardes del Jueves Santo, el recorrido con las amigas por las iglesias desde donde parten las procesiones o el miedo a los capuchones, «especialmente a los del hábito negro de Santo Entierro», introdujeron un pregón en el que Soraya Sáenz de Santamaría apeló a los valores que transmite la Semana Santa para poder afrontar la actual situación de crisis. La vicepresidenta del Gobierno alabó La Quinta Angustia, de Gregorio Fernández, motivo del cartel anunciador de la Pasión de este año y en cuya imagen se buscó: «Al ver el cartel me busqué entre esos chavales sentados en la acera, a los que las horas de espera cansan las piernas, pero no rebajan ni la excitación ni la impaciencia», dijo esta vallisoletana de la calle Felipe II, quien aseguró que la Semana Santa tiene una virtud colectiva: «Nos ayuda a entendernos como españoles».
La pregonera mostró su fervor por la Semana Santa de su tierra, «que pese a conservar una antigua tradición encaja perfectamente con la modernidad de esta ciudad del siglo XXI», pero tuvo elogios para las celebraciones religiosas del resto de España: «Los que hemos tenido la oportunidad de visitar distintas ciudades españolas, hemos podido comprobar que cada cual tiene su estilo y sus peculiaridades, pero participan de un espíritu común con un marcado sello español».
Sáenz de Santamaría destacó también la calidad artística de los pasos de la Semana Santa vallisoletana y citó un texto de Miguel de Unamuno «profundo y actual, porque la sociedad quiere creer en algo que le alivie y que le haga reflexionar en lo insondable». En su transitar por los autores que han escrito sobre la Semana Santa, la pregonero aludió también al periodista de El Norte de Castilla Félix Antonio González, por sus versos escritos para el Pregón de las Siete Palabras «y muchas veces repetido en nuestras calles».
Con la convicción de que la Semana Santa es un reclamo turístico internacional, la vicepresidenta del Gobierno habló ante el auditorio de que «mi vida ha cambiado mucho recientemente... y no crean que les hablo de política», sino de su maternidad. «Sé que entre mis obligaciones con Iván está la de traerle a nuestra Semana Santa (...) para que algún día él vea en las fotos de la Semana Santa a unos niños sentados en la acera y piense 'ese de ahí podría ser yo'».