Ayer murió la sardina y con ella el carnaval. Han sido días de diversión, jolgorio y momentos para recordar, pero el combate entre don Carnal y doña Cuaresma escenificado ayer por integrantes del grupo Os Batucones dio paso a los cuarenta días de ayuno y abstinencia que marca el calendario católico. El miércoles de ceniza marca el inicio de la Cuaresma, pero en Segovia todavía es sinónimo de fiesta, aunque vaya estrechamente ligado a las pompas fúnebres por la sardina. Las comparsas, pues, se tiñeron de luto y entonaron un llanto general por el pez finado, al que acompañaron por las calles de la ciudad como antiguamente se hacía en los duelos más populares.
El cortejo fúnebre partió de la avenida Fernández Ladreda sobre las seis y media de la tarde. La comparsa El Tudel asumió el peso de la interpretación. Sus disfraces, basados en la época de 'El Quijote', encajaban como anillo al dedo. El sacerdote encabezaba el desfile; lo seguía el carruaje fúnebre, que portaba el féretro de la sardina y las coronas de flores; detrás marchaban las plañideras, que expresaban desgarradores 'ayes'. Y de esta guisa subieron los de El Tudel por la Calle Real, hasta llegar a la plaza de las Sirenas, donde les esperaban los integrantes de la charanga Chicuelina, los únicos que sembraron la animación entre tanto luto. Allí se unieron los representantes del resto de comparsas: los vikingos de La Semifusa, los ángeles y demonios de Apadefim, los pierrots y colombinas de los Semaforitos, los extraterrestres y transformer de los Vacceos y los abanicos y castañuelas de los integrantes de la comparsa Para que tú lo bailes, que, eso sí, habían cambiado el colorido de sus disfraces por un negro absoluto respetuoso con la memoria de la sardina fallecida.
En la Plaza Mayor les esperaba el alcalde, Pedro Arahuetes, y los concejales Jesús Postigo, Clara Luquero y Mercedes Sanz, entre otros. Allí, todas las comparsas fueron arrojando a la hoguera los restos mortales de las distintas sardinas que portaban, que ardieron como la yesca, para deleite del público presente, muy numeroso a pesar del frío, que aplaudió el desenlace del carnaval. Los bomberos controlaron la hoguera y acto seguido dio comienzo, en la elipse de la Plaza Mayor, la representación del referido combate entre don Carnal y doña Cuaresma, sobre textos del Arcipreste de Hita, que contó con la participación del grupo Os Batucones y la colaboración del Taller Municipal de Teatro y la Escuela de Dulzaina de Segovia.
El carnaval ha concluido, pero queda el domingo de piñata. Los actos centrales de la nueva celebración se desarrollarán en la Plaza Mayor a partir de las 13:00 horas. Allí se entregarán los premios de los distintos concursos.
Los festejos también han tocado a su fin en otros pueblos, como en Cuéllar, donde se aprovechó el miércoles de ceniza para entregar los premios de carnaval. El grupo 'Que llueva, que llueva', formado por 26 niños del colegio Santa Clara, ganó el primer premio del concurso infantil de disfraces, gracias a sus disfraces de paraguas. El segundo galardón recayó en los bomberos de 'La llamarada', catorce niños del mismo colegio de la villa de Cuéllar