«La biblioteca se ha quedado pequeña desde hace mucho tiempo», asevera el director del centro. Luis García ha sido el invitado de hoy en la tertulia 'Hablamos de Segovia' que cada lunes emite ABC Punto Radio, en la que ha repasado la actualidad de la institución cultural. Y para ello, también ha enfocado el retrovisor de la memoria y ha revisado el devenir de la entidad a lo largo del tiempo hasta el día de hoy, porque «la historia no ha de circunscribirse al edificio, sino a la colección, que se remonta al siglo XIX con ocasión de la Desamortización de Mendizábal». Desde entonces, el archivo segoviano ha conocido varias sedes, al principio ligadas con los centros de enseñanza -recuerda García-, hasta que en 1947 los fondos se ubicaron de manera definitiva en las dependencias de las antigua cárcel provincial, en la Calle Real de la ciudad, en pleno casco histórico de la capital, donde reposan en la actualidad.
Los depósitos que acoge y brinda al público la biblioteca provincial han crecido exponencialmente en todo este tiempo. Es algo lógico e innegable. El año pasado, sin ir más lejos, el centro registró 3.170 altas solo de libros y folletos, con lo que suma una colección de más de 132.000 ejemplares. A ello el director agrega el material sonoro, con un fondo superior a los 6.200 documentos; o los archivos videográficos, que con las 831 adquisiciones de 2011 rozan las 10.000 copias. El responsable tampoco se olvida de la hemeroteca de publicaciones periódicas, ni de las más de 4.000 diapositivas que guarda la biblioteca o los documentos electrónicos, de los que la institución custodia 1.178 archivos.
«El edificio actual no da de sí», lamenta Luis García. Las instalaciones de la antigua cárcel «no es capaz de absorber» todas las posibilidades que se abren con todo este fondo bibliográfico. Para hacerse una idea de la escasez de espacio que padece el centro, el director indica que la superficie media de las bibliotecas que integran la red de Castilla y León oscila entre los 4.500 y 5.000 metros cuadrados. La de Segovia solo tiene 1.000.
Las nuevas adquisiciones que se han sucedido a lo largo de los años han obligado a relegar depósitos para habilitar sitio a esos nuevos fondos que actualizan y completan el archivo. Luis García señala que «hay almacenados veintitantos mil libros en un local de la Junta». Estos ejemplares aguardan como agua en mayo la construcción del futuro complejo que acogerá la biblioteca provincial. La crisis económica lastra este proyecto, apunta el director, aunque en noviembre pasado ya se adjudicó a la empresa Ortiz. La ejecución de la obra que se ha de acometer en los terrenos situados detrás del hotel Cándido, a la altura de los depósitos, aún no ha empezado.
Ventajas
Como comenta el responsable, son muchas más las ventajas que traerá consigo la nueva sede que los inconvenientes de sacar fuera del casco histórico este formidable archivo. Para empezar, el espacio. Va a pasara de esos cerca de 1.000 metros cuadrados a disponer de unos 7.000. «No hay término medio», comenta con cierta sorna García. Y es que la próxima biblioteca provincial de Segovia va a superar en capacidad la media del resto de instituciones de la comunidad autónoma.
Asimismo, el director contempla la futura ubicación como una oportunidad para atraer a más público, sobre todo de fuera de la capital por las facilidades de aparcamiento, así como a usuarios infantiles, ya que aunque la localización presente de la Calle Real sea «un lugar de paso maravilloso», a nadie se le escapa que el casco antiguo se está quedando sin niños y que estos futuros lectores han de acudir a día de hoy a la biblioteca acompañados de sus mayores.
Otra ventaja que encuentra Luis García en la construcción de una nueva biblioteca, además de aliviar espacio para poner a buen recaudo el material bibliográfico disponible, es que se va a poder habilitar una sala de estudio, tal y como contempla el proyecto, y ello va a suponer un «foco más de atracción» para los jóvenes usuarios, aunque «legalmente no estamos obligados a dar este servicio», precisa. Y es que esa limitación de sitio al que se ve cometido el actual emplazamiento hizo en su día que se prohibiera usar la biblioteca con este fin, al mismo tiempo que el Ayuntamiento habilitó salas municipales para compensar esa pérdida. Aún así, Luis García ha declarado esta mañana en los micrófonos de ABC Punto Radio que «uno de los problema de las bibliotecas es que siempre se han asociado a estudiantes y a salas de estudio, y eso no nos ha hecho ningún favor».
El responsable añade, en este sentido, que «nuestros fondos se orientan al público en general». Además, los 'consumidores' de los depósitos que guarda y ofrece la biblioteca provincial suelen comportarse excelentemente con los fondos que consultan o que cogen prestados. «El 95% de la gente es muy respetuosa, aunque también hay quienes maltratan los libros, los subrayan, los pintan o incluso los roban, lo que refleja una falta absoluta de sentido cívico».
Menos préstamos audiovisuales
Las visitas anuales a la biblioteca han bajado, aunque muy levemente. Según el director de la institución, se mantienen en torno a las 230.000 visitas cada año. En cuanto a la actividad, Luis García ha subrayado una disminución en los préstamos de documentos audiovisuales y de discos. La razón, de nuevo, se halla en el encorsetamiento de sitio y a las limitaciones de presupuesto, que ha impedido a la dirección realizar todas las nuevas adquisiciones deseables, por lo que el material se renueva cada vez en menor medida. Y sin olvidar el impacto de la descargas a través de Internet en este tipo de formatos. «Hay un sistema para expurgar libros que no se consultan, pero no tiene sentido que quitemos unas películas o discos; procuramos tener una colección que refleje la evolución del cine o de la música y adquirimos aquello que nos va a permitir ofrecer esa evolución». En conjunto, la circulación de fondos del año pasado fue de 159.370 préstamos, de los que casi 90.000 fueron de libros.
«El libro seguirá existiendo», augura el director de la biblioteca. De hecho, esas cifras de préstamos se mantienen más o menos con un leve descenso; sin embargo, cada vez se dejan más revistas, destaca el responsable del fondo.