La vigésima edición de los Desayunos Empresariales organizados por El Norte de Castilla y la agencia Comunicación Profesional ha reunido a emprendedores de Castilla y León con negocios todavía recientes, algunos en fase de implantación, en busca de inversores y de financiación para que su idea no acabe en el cajón. Todos apostaron desde muy temprano por convertirse en empresarios. Alguno ni siquiera llega a la treintena y ha pasado por muchos despachos de directores generales de bancos en busca de fondos para su proyecto. A pesar de su juventud, políticos, economistas y empresarios les han cargado en los últimos años con una responsabilidad, la de ser los representantes del grupo de actividad económica que tiene que sacar de la crisis a la sociedad española. Lo asumen como un peso más de la aventura en la que se embarcaron por decisión propia y desgranan las fórmulas que les han resultado útiles y advierten de los laberintos, obstáculos y problemas que deberán afrontar quienes decidan, como hicieron ellos en un día todavía reciente, iniciarse en el mundo de los negocios.
La convocatoria fue atendida por cinco emprendedores con un rasgo común, su juventud y, sin embargo, alguno de ellos es veterano en la actividad económica. Es el caso del zamorano Cesáreo Puente, quien se inició en el año 2001, nada más cumplir los 18, cuando comenzó a gestionar su primera tienda. Ahora posee tiendas propias y franquiciadas de la marca Doncurado, además de contar con una fábrica de embutidos y unas instalaciones en Fermoselle en las que crían y tratan 15.000 cerdos al año.
Juventud
También es veterana en su juventud la letrada Ruth Benito, asentada en Segovia. Socia de Abogados Ladreda, la firma se ha especializado en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las TIC. Benito cree que a su profesión hay que aplicarle criterios empresariales que logren su evolución y en su despacho son habituales conceptos como blog (tiene uno), twiter o google+.
El vallisoletano Alfredo Herrero, formado como maestro sumiller en la Fundación San Pablo CEU de Valladolid y curtido en el negocio familiar de Pedrajas de San Esteban, se inclinó por el entorno rural y abrió su restaurante, La Cueva de Fabia, en una bodega subterránea del siglo XV y desde allí se ha hecho con premios a sus pinchos y ha fundado un club de cata de vinos.
Juan Manuel Franco es socio fundador de Blink, una sociedad de cinco castellanos y leoneses que se ha convertido en la aplicación más descargada para teléfonos móviles en la categoría de viajes y que permite reservar habitación en hoteles de cuatro y de cinco estrellas en varios países de Europa a un precio mucho más barato que a través de cualquier otra operadora.
El periodista deportivo palentino Pablo Ramos Domingo puso en marcha, junto a un leonés y un madrileño, futmi.com, una red social de fútbol iniciada tras un recorrido en viaje por España de tres meses de visitas puerta a puerta a todos los equipos españoles de primera, segunda, segunda B y de tercera división. Al año del lanzamiento, el grupo Intercom se puso en contacto con estos tres jóvenes que habían iniciado su aventura con 21 años y les ofreció formar parte de sus negocios en Internet a través de la colaboración en la red incondicionales.com. Ahora cuentan con su propio equipo técnico.
¿Qué les llevó a plantearse como primera opción ser sus propios jefes cuando en España la tendencia es la contraria? La ilusión es el término más repetido y el convencimiento de que el triunfo en los negocios no es solo hijo de una buena idea, también tiene por padre al esfuerzo.
Valor es otro principio básico, o al menos no temerle al fracaso y aprender de los errores para no repetirlos en una segunda ocasión y, si es posible, diversificar. Y la financiación es un pilar imprescindible, aunque entienden que, si bien hay dinero para buenas ideas, a los bancos les falta cierta cultura de apoyo a los jóvenes emprendedores.