La Roja de fútbol sala es inmortal. Estuvo en la lona en los últimos segundos de la final ante Rusia y resurgió 'in extremis' para apuntarse su sexto título de campeona de Europa en un partido de infarto. El héroe fue Sergio Lozano con sus dos goles postreros, pero Luis Amado reivindicó el valor incalculable de una generación de jugadores que probablemente haya cerrado con este triunfo una era. Son los reyes vitalicios de Europa.
Rusia salió sin complejos y realizó una declaración de intenciones. Calentó las manos de Luis Amado en los primeros segundos y mostró un desparpajo interesante. No se olvidó tampoco del rival que tenía enfrente y mezcló la presión adelantada con una defensa en media cancha. España comenzó la final como les sucede a los equipos a los que se les atribuye el papel de favoritos. Se mostró espesa y sin ideas para superar el orden táctico de los rusos.
Venancio López no aguantó mucho antes de dar entrada a Miguelín, que fue el primero que consiguió finalizar una jugada de ataque. La primera rotación de la Roja se completó con Ortiz, Lin y Sergio Lozano. Este último volvió a tener el punto de mira desviado en una gran ocasión. El jugador del Barcelona Alusport y ex del Caja Segovia ha tenido poco acierto en el remate en este Europeo, algo raro en él, pues dispone de un fenomenal disparo. El destino le estaba reservando su primer gol en el torneo para el momento más importante. Atrapada por la presión rusa, a España le faltó profundidad. Su juego se diluyó demasiado en pases horizontales y careció de algo más de verticalidad. A falta de brillantez ofensiva, la Roja volvió a exhibir su solidez defensiva. Los pegadores rusos apenas pudieron probar fortuna en un primer tiempo dominado por el respeto entre ambas selecciones. Venancio López insistió en un tiempo muerto en la importancia de no perder tantos balones, que estaba siendo uno de los pecados de la selección. En una de las escasas ocasiones en que consiguió asociarse con velocidad pudo adelantarse en un pase al segundo palo que cortaron los rusos. Después tuvieron el gol Miguelín y Ortiz en dos contraataques que se fueron al limbo. La Roja perdonó, pero al menos se desperezó y empezó a enseñar lo mejor de su repertorio frente a una Rusia sujetada por su orden y rescatada en ataque solo por la potencia de Pula. Torras exigió de nuevo al meta ruso, que evitó que llegara el primer tanto español antes del descanso.
Más valiente Rusia
El segundo tiempo amaneció con otra gran oportunidad de España que rechazó Gustavo. No hubo continuidad sin embargo en el dominio porque Rusia se mostró más valiente y metió miedo con dos disparos seguidos que sacó Luis Amado, una vez más inabordable en una cita importante. Fueron los momentos de mayor apuro español.
El tiempo de sus posesiones disminuyó considerablemente y le volvió a fallar la puntería en una jugada de estrategia finalizada por Torras. La inseguridad creciente de España se manifestó en otra gran parada que tuvo que realizar Luis Amado. El perfecto trabajo de la selección rusa se le atragantó a la Roja, cada vez más atenazada por culpa de los nervios y la responsabilidad. Aicardo, Miguelín, Sergio Lozano y Rafa Usín se vieron incapaces de aportar frescura una España más atascada que nunca hasta ese momento en el campeonato. Los pases no eran buenos y las ocasiones no aparecían al tiempo que a Luis Amado se le acumulaba el trabajo.
La Roja sacó el paraguas, pero Pula se lo rompió con un disparo seco ante el que no pudo responder esta vez Luis Amado. La selección se vio en el abismo y se puso a jugar. Despertó y comenzó a generar ocasiones una tras otra. Venancio López sacó todas las naves con portero-jugador a cinco minutos para el final. Fue el ruso Cirilo sin embargo el que salió al rescate al ver su segunda amarilla en una acción absurda. La falta de acierto en el remate condenó a una España negada de cara al gol hasta que un disparo de Sergio Lozano que se envenenó tras pegar en un jugador ruso, a poco más de treinta segundos del final, rescató a la Roja y mandó la final a la prórroga.
Rusia acusó el golpe y España se adueñó del partido sin encontrar acierto en la definición en la primera parte de la prórroga. La segunda mitad llevaba el mismo camino hasta que Sergio Lozano se vistió de héroe y marcó el segundo gol en una acción que fue un calco de la jugada del empate. Quedaban dos minutos para el final y entonces entró en erupción el santo del fútbol sala, Luis Amado para frenar el juego de cinco de Rusia y dar a España su sexto título continental. El portero de la Roja marcó, además, el tercero en la última jugada. Son los reyes vitalicios de Europa. Una selección invencible.