El Langui descargará este sábado en la sala Porta Caeli todo su arsenal lírico y 'hip-hopero'. Pero no se extrañen los que este viernes se le encuentren por las calles de la ciudad vendiendo personalmente entradas para el concierto ya que ello forma parte de la nueva estrategia de márqueting de un artista que al fin y al cabo es de la calle. Con la vista puesta en la sentencia de un juicio que mantiene con su anterior discográfica desde hace cuatro años, El Langui y su grupo mantienen la esperanza de que algún día puedan volver a grabar y editar. Mientras tanto, carretera, cine, libros y un programa de radio es lo que llena la vida del popular 'Mc'carabanchelero'.
–¿Vender entradas en persona no afectará a su estatus de estrella del rap?
–(risas) No, que va.... Voy a Valladolid a hacer varias cosas y ¿por qué no vender unas entraditas para mañana? Tal como están las cosas, la autogestión sigue siendo un camino. Y no se me caen los anillos. Me llevo bien con la gente.
–¿Notarán sus seguidores muchas diferencias entre El Langui' y La Excepción cuando mañana le vean a usted solo en directo?
–No sé decirte. El formato que estoy haciendo ahora en salas es muy íntimo por decirlo de alguna manera. Y sí. Es muy diferente a La Excepción. El repertorio está formado por temas que no caben en el del grupo, quizás por tiempo o por croquis. Hago un 'show' bastante diferente con temas muy en solitario. Son temas surgidos de cachos de canciones y de letras escritas en tiempos muertos. También repasaré mis temas de La Excepción más personales.
–Cuatro años esperando la sentencia del contencioso que mantienen con sus anteriores discográficas. ¿Espera una buena salido de todo esto?
–No espero absolutamente nada de la justicia. Todo lo contrario de lo que debe de ser que es darnos la razón a todos los que vamos con la verdad por delante. Lo de ayer de Garzón ha sido la última pero antes ha estado lo de Marta del Castillo y lo de Camps. Es patético.
–¿Cómo han llevado lo de no poder grabar material nuevo hasta que no falle el juez?
–Esto ha sido y está siendo un juicio eterno al que no le llega nunca el final. Y a parte de no poder grabar y editar, está el mal cuerpo que te deja ver el que tanto una discográfica pequeña como una grande te han estado engañando hasta el final. Tuvimos que enterarnos por la SGAE que éramos disco de oro por 'Cata Chuli'. Nuestras compañías nos hablaban de pérdidas y no veíamos un duro. Así de feo.
–Supongo que la famosa contraposición 'indie-multinacional' a ustedes no les dice gran cosa...
–No nos dice nada. Para nosotros son los mismos unos y otros. Esperamos lo mismo de ambos tipos de compañías.