La selección española de fútbol sala vuelve a estar en su lugar de siempre cada que disputa una gran cita. El sábado (21:00 horas) luchará por su sexto título continental después de derrotar en semifinales a Italia (1-0) en un partido en el que triunfó el buen juego sobre la racanería y la especulación. Venancio López repitió quinteto por tercer partido consecutivo. Volvió a confiar de inicio en Luis Amado, Torras, Kike, Alemao y Rafa Usín para amenazar a una Italia deseosa de vengar su derrota en el último segundo en las semifinales del Mundial 2008. España se adueñó del balón como era previsible y optó por el disparo exterior para finalizar sus jugadas de ataque en los primeros minutos. Rafa Usín y Kike fueron los primeros en probar a un Mammarella con mucho trabajo.
La propuesta de los italianos era muy primitiva: defender muy juntos y esperar el error. Lima estuvo a punto de sacar partido de esa táctica en un error en la construcción de España que dejó a Luis Amado desprotegido. El meta español, sin embargo, se hizo gigante. Aicardo dio más valor a su parada al marcar el primero en una jugada de estrategia. El jugador del Lobelle subrayó la importancia de las rotaciones en la selección. Cada jugador asume su rol y cumple a la perfección. El resultado es un equipo que juega de memoria y que domina todos los resortes. Casi nada le coge de sorpresa. Italia, sin imaginación, lo sufrió y se limitó a minimizar daños y a salir al contraataque.
Sin embargo, el partido cayó en el ritmo lento que querían los transalpinos. Las posesiones de España dejaron de ser tan largas y en esas tesituras suele salir perjudicado el equipo que tiene más calidad. Luis Amado se vio obligado a volver a intervenir y las llegadas a la portería de Mammarella se alejaron en el tiempo. Desposeída de la frescura y la movilidad de los primeros minutos, España quedó sujetada únicamente por chispazos individuales, como los de Rafa Usín, el más entonado en la Roja en la primera parte, que rondó el segundo tanto en un par de ocasiones antes de que se llegara al descanso.
Italia trató de coger a la selección con el pie cambiado en la reanudación, pero la primera oportunidad clara la tuvo de nuevo España en los pies de Alemao. Más precavida, la selección permitió que su rival llevara la iniciativa durante algunos momentos para buscar el contragolpe. El cajista Borja Blanco tuvo un mano a mano, pero Mammarella le aguantó muy bien. Lin, inédito en la primera parte, entró para dar pulmones a España, cuya victoria seguía en el aire con un resultado tan corto.
Defensa con el balón
Optó por utilizar el balón para defenderse y buscar ese segundo gol que le diera tranquilidad. Italia siguió a lo suyo: mantener el orden y esperar a que los astros se alineasen para empatar. El mejor juego de España, plasmado en una estupenda asociación entre Rafa Usín y Sergio Lozano que no pudo definir este, debió castigar la pobre propuesta de los italianos. Estos, siempre a merced de lo que dijera la Roja, volvieron a salvar los muebles en sendos disparos al palo de Alemao y Rafa Usín que pudieron cerrar el partido. El peligro que guardaba todavía el encuentro lo recordaron Lima e Ippoliti probando a Luis Amado. Sin embargo, la Roja continuó perdonando la sentencia de una Italia que se la jugó con portero-jugador a tres minutos para el final. Sin éxito, porque esta España parece invencible. Solo Rusia le separa de otro título.
Rusia, rival en la final
Rusia se convirtió en el primer finalista del Europeo tras derrotar a la selección anfitriona (2-4). El equipo ruso mostró un extraordinario control del partido en el primer periodo y una tremenda efectividad de cara a la portería de Croacia con cuatro goles (Prudnikov, Cirilo, Abramov y Pula) en cinco disparos a portería en 21 minutos. Los anfitriones buscaron la remontada en el segundo tiempo con dos goles de un gran Marinovic, pero llegaron tarde.
Rusia defendió su ventaja de dos goles y Croacia tan solo tuvo una ocasión clara con un disparo al palo a 30 segundos del final.