La Real Academia Española recoge una acepción para 'joya', además de la del adorno, como «cosa o persona ponderada, de mucha valía», perfectamente aplicable a la causa que persigue la Asociación Autismo Segovia. Esta mañana se ha presentado una brillante iniciativa cuyo objetivo es ayudar a este colectivo, joven en edad pues fue creada en 2003, pero que lleva a cabo una intensa actividad para mejorar la calidad de vida de quienes sufren este trastorno del neurodesarrollo, de origen neurobiológico, que se suele identificar durante los dos primeros años de vida de la persona que lo presenta.
Lucrecia Joyería Histórica ha lanzado una colección de 200 piezas bañadas en plata de ocho micras, obra de Angélica Cebolla. El 10% del dinero que se obtenga con la venta de estos diseños se destinará a la historia y actividad de Autismo Segovia. Los precios de los medallones, pendientes y llaveros no superan los 25 euros y se pueden adquirir en el Centro Didáctico de la Judería, en el puesto de Turismo Segovia de la estación del Ave, en las tiendas Artesanía Sierra (calle Cervantes) y El Arcón (San Francisco), así como en el Centro de Recepción de Visitantes del Azoguejo.
La concejala de Patrimonio Histórico y Turismo de Segovia, Claudia de Santos, ha ensalzado esta «grandísima idea», tanto por su valor solidario como por el significado y difusión que hacen estas joyas de otra alhaja provincial como es el esgrafiado, tan presente en algunos de los edificios y rincones más señeros de Segovia. Las piezas benéficas elaboradas por Angélica Cebolla reproducen «un rosetón de clarísima influencia gótica», apunta la autora. La propia diseñadora ha explicado esta mañana cómo predomina en su trabajo la estética artística e histórica de la ciudad y de la provincia con el fin de «acentuar el carácter compartido de la creación».
Ese rosetón que lucen las joyas recuerda y es característico, por ejemplo, de la antigua sinagoga del siglo XIII que se reconvirtió en la iglesia del Corpus Christi, en pleno barrio de la Judería; también el esgrafiado es admirado en la fachada del Colegio de Arquitectos, cita la diseñadora.
Angélica Cebolla pretende identificar y enaltecer la historia de Autismo Segovia a través de esta colección de esgrafiados.
De Santos, por su parte, ha agradecido la «reflexión y el cariño por el patrimonio» que late detrás de la obra, que además trabaja en pos de divulgar la imagen de la ciudad más allá de las fronteras segovianas.
El concejal de Servicios Sociales, Andrés Torquemada, ha querido refrendar el respaldo municipal a la iniciativa y a la actividad que lleva a cabo la asociación, como la sesiones de logopedia, musicoterapia y estimulación. Como representante del colectivo, Susana Guri ha destacado la importancia de la detección precoz en los casos de este tipo de trastornos de origen neurobiológico que forma parte de los llamados TAE (Trastornos del Espectro del Autismo).
Desmitificación del trastorno
«Esta joya es parte del patrimonio de Segovia y es la historia de la Asociación Autismo», ha agradecido Guri, quien también ha alabado el «altruismo» demostrado en estos tiempos por la diseñadora. En cuanto a las reivindicaciones, la responsable del colectivo ha incidido en la «lucha por la inclusión educativa» de los menores afectados por este trastorno y ha defendido su escolarización normalizada con apoyos individualizados porque son chicos con una inteligencia normal, incluso más alta».
Por otra parte, Susana Guri también ha demandado un esfuerzo por «desmitificar» el autismo y ha exigido en presencia de los representantes políticos que han acudido a la presentación de las joyas solidarias que se deje de hacer daño con el uso peyorativo de esta palabra.