El Juzgado de lo Penal número 1 de Valladolid condenó a A.H.G., de 20 años de edad, y a A.M.J., de 25, a siete años de prisión a cada uno de ellos por tres delitos de robo con intimidación y uno más con uso de arma por varios hechos cometidos durante el pasado mes de agosto sobre menores a los que bajo amenaza, en ocasiones con una navaja, les quitaban el dinero que llevaban encima y el teléfono móvil.
Ambos, consumidores habituales de opiáceos, que fueron detenidos a finales del mes de agosto como presuntos autores de once robos, se encontraban en prisión provisional por estos hechos.
Los dos reconocieron los hechos y aceptaron una sentencia de conformidad, después de que la Fiscalía redujera la petición de penas y se aceptaran las circunstancias atenuantes de drogadicción y reparación del daño. Sin embargo, a A. M.J. se le aplica la circunstancia agravante de reincidencia.
La sentencia, que es firme, a la que tuvo acceso Ical, mantiene que “ambos movidos por el deseo de procurarse un beneficio económico y actuando de común acuerdo” perpetraron distintos robos en la segunda quincena del mes de agosto en Valladolid.
Los hechos
El primero de ellos el día 14 en el interior del autobús interurbano que cubre el trayecto Valladolid-Tudela de Duero donde perpetraron cuatro robos a otros tantos jóvenes a los que les dejaron sin sus móviles y sin el dinero que llevaban encima, que iba desde cinco euros a 22.
A.H.G. se sentó al lado de un chico bajo la atenta mirada del otro acusado, A.M.J., le robó la cartera y el móvil, valorado en 150 euros mientras le amenazaba. “Como digas algo, grites o algo así, te empotro contra el cristal”, le dijeron.
Esta actuación la repitieron en tres ocasiones más. Después, lo intentaron con otros dos menores más a los que les había dado tiempo a ocultar el dinero mientras que los móviles, que eran modelos anticuados, no se los llevaron. Lo robado se lo entregaba A.H.G. a A.M., que con su presencia reforzaba la intimidación.
Sólo cuatro días después, en el mismo trayecto de autobús, en dirección a Valladolid, A.M.J. pidió a dos jóvenes que le dejaran un teléfono para hacer una llamada y posteriormente se negó a devolvérselo. Una vez que todos se bajaron del autobús, en la plaza Circular, el otro acusado le espera y, a su vez, el chico que le había dado el teléfono se lo volvió a pedir. “Haz lo que dice mi amigo o te rajo, no corras, ni te vayas, ni avises a nadie”, le dijo A.H.G. Al mismo tiempo, echaba mano de su pantalón para coger algún objeto intimidante. El acompañante le entregó también el teléfono y dos euros.
Al día siguiente, los dos acusados abordaron de nuevo a otro joven en el paseo de Isabel La Católica al que se ofrecieron a ayudarle a meter un mueble en un portal y, una vez en el interior, le pidieron que sacara todo lo que tenía en el bolsillo: 15 euros, una tarjeta de crédito y el teléfono. Posteriormente, le acompañaron a un cajero y le obligaron a sacar 100 euros para finalmente devolverle la tarjeta y el móvil.
El último delito, lo cometieron el 24 de agostos cuando abordaron en la calle Pedro de la Cuadra a otra persona a la que pidieron dos euros para el autobús, mientras que le obligaron a sentarse en un banco de la zona bajo la amenaza de que tenían una navaja. Le robaron el teléfono, una play-station PSP 3000 y un juego para esa consola.