La nieve caída durante gran parte del día complicó la vida de los ciudadanos de la capital burgalesa que vieron como era casi imposible salir de sus casas a consecuencia de una potente nevada que dejó estampas para el recuerdo. Los principales accesos a la capital se vieron afectados y se formaron retenciones que en el caso de la A-1 en sentido Burgos complicaron el tránsito de vehículos pese a los esfuerzos de las máquinas quitanieves.
La capital burgalesa fue uno de los puntos más afectados, ya que la nevada duró cerca de ocho horas y la nieve cayó de forma intermitente durante gran parte del tiempo. Carreteras teñidas de blanco, coches enterrados en la nieve y pocos peatones; una escena que no sorprende a los burgaleses, pese a que las previsiones meteorológicas pasaron por alto esta nevada que se ha dejado sentir en Burgos capital y en la parte norte y suroeste de la provincia.
La nieve comenzó a caer alrededor de las 8 horas, motivo por el que el Ayuntamiento de la capital activó el Plan de Nevadas Pembu a primera hora de la mañana. Según informaron fuentes municipales, el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, dio la orden de activar el Plan especial de nevadas en su fase 1 esta mañana a las 9.30 ante la copiosa nevada que desde esa hora de la mañana caía sobre la ciudad.
A partir de ese momento, todos los efectivos se pusieron en marcha hacia los lugares previamente designados en el PEMBU y desarrollaron labores de limpieza y prevención en los accesos a la ciudad, hospitales y lugares más frecuentados. Pese a los esfuerzos, fueron muchos los vecinos que se quejaron de “no poder meter el coche en su garaje” o “no haber visto la máquina quitanieves por su calle en todo el día”.
Aunque en estos momentos se circula con fluidez por todos los lugares del casco urbano, el Ayuntamiento hace un llamamiento a los burgaleses para que eviten sacar los vehículos a las calles, priorizando en los desplazamientos la utilización del transporte público y extremen el cuidado en la conducción por lo resbaladizo de las calzadas.
La nieve también afectó al transporte, y según pudo saber la Agencia Ical, varias líneas procedentes del norte, como la que une Bilbao con Burgos sufrieron “serios” retrasos, lo que motivó que se produjeran escenas de tensión por parte de los viajeros. Menos problemas tuvieron los trenes, que circularon con normalidad a su paso por la provincia.
Inesperada
La Subdelegación del Gobierno en Burgos activó alrededor de las 14 horas la fase de preemergencia en la provincia de Burgos a instancias de la Delegación del Gobierno ante la previsión de que la nevada se extendiese por la geografía burgalesa.
Del mismo modo, la empresa concesionaria de la Autopista de Peaje (AP-1) que une Burgos con Miranda de Vero (Burgos) prohibió el paso de vehículos pesados para favorecer el tránsito de los vehículos ligeros. Según avanzaron fuentes del Servicio de Emergencias de Castilla y León 112, a estas horas no hay retenciones entre los kilómetros 1 y 33, aunque las máquinas quitanieves trabajan en ambos sentidos, y el tráfico ha quedado restablecido.
Por otro lado, Cruz Roja puso a disposición de Emergencias Sanitarias – Sacyl un vehículo todoterreno en Burgos capital para apoyar en caso necesidad. Los servicios de emergencias recomiendan no salir de casa si no fuese necesario.
Las carreteras de Burgos son las que se encuentran más afectadas por la nieve con vías como la A-62 a su paso por Buniel; la A-1, la N-627 y la N-I en la capital; la AP-1 en Castañares; la A-231 en Cítores del Páramo; la N-232 en Cubillos del Rojo; la N-627 en Fuencaliente de Lucio; la CL-127 en Obecuri; así como la N-623 en Quintanilla; la N-232 en Pancorbo; la N-120 en Redecilla del Camino y otras vías provinciales.