
Díaz de Cerio recibe las felicitaciones por el gol./J. GARCÍA
Resulta difícil jugar a fútbol sobre hielo (valga la metáfora, sobre un campo helado) y con gélidas temperaturas y, normalmente, el que mejor se adapta resulta victorioso. Ayer el Numancia siguió las pautas de Darwin, se aclimató a las circunstancias y demostró que, en cualquier caso, es un equipo bastante superior al Alcoyano. Un 2-0 claro, que pudo ser un resultado mucho más amplio, ya que los sorianos estrellaron cuatro remates en la madera y el portero visitante Maestro tuvo una buena actuación.
Arrancó con más ganas el cuadro alicantino, con un par de disparos lejanos sobre la portería de Zabal, que pese al frío, jugó con manga corta. Reaccionó el Numancia con acercamientos de Lago, Junior y Bedoya, sin acierto. Más cerca estuvo Díaz de Cerio, que cabeceó en un córner a la cruceta y más fortuna tuvo Natalio, que tras controlar un centro de Nano, recortar ante su marcador y disparó con la izquierda, mandando el balón a la red tras tocar en el poste. Y de nuevo a la madera, por segunda vez en 25 minutos, se fue una preciosa vaselina de Julio Álvarez. El Numancia se creció y rozó la sentencia, con un remate a bocajarro de Natalio 'al muñeco' que detuvo bien Maestro, que aguantó a su equipo, bastante inofensivo, salvo con disparos lejanos y muy desviados.
En la segunda parte otra vez el portero visitante rechazaba un nuevo remate de Natalio, y otro cabezazo, de Bedoya, rozó el palo. El Alcoyano no hizo ni buena la frase de la moral y entregó la cuchara muy pronto, cediéndole al Numancia el balón y la iniciativa. Ni a la contra salían los alicantinos, muy apagados ayer.
Mediada la segunda parte, apareció Díaz de Cerio, adelantándose a la defensa en una falta botada desde el lateral por Julio Álvarez, para marcar el segundo. Aún tuvo varias más el delantero donostiarra, titular por primera vez esta temporada, pero sus cinco remates acabaron en el poste, por dos veces, o se toparon con Maestro, el mejor de los suyos, en una tarde de auténtico monólogo numantino.