La selección española desplegó sus infinitos recursos para golear a Ucrania y cerrar la clasificación para cuartos de final como primera de grupo. Borja Blanco, gris en sus últimos partidos de liga con el Caja Segovia, abrió el camino del triunfo muy pronto, algo que todos los entrenadores consideran fundamental ante rivales tan pegajosos como los ucranianos. España carga con sus dos estrellas de campeona del mundo y sus cinco Europeos. Ese brillante palmarés genera en todos sus rivales un respeto casi reverencial y hace que la propuesta de todos ellos sea refugiarse atrás, esperar un error de España y resistir cuanto se pueda con un marcador ajustado.
Es lo que intentó hacer Ucrania en un partido en el que, con ambos equipos clasificados para cuartos, se ponía en juego la primera plaza del grupo. Los ucranianos quisieron comprobar cuál era la puesta en escena del equipo de Venancio López, pero se despertaron de golpe con un tanto en contra muy contra. Borja Blanco aprovechó un error de juvenil de un jugador de Ucrania en la entrega para abrir el triunfo. Liberada de nervios desde el minuto 4, la selección española dio una lección de rigor táctica y concentración defensiva. No dejó avanzar a su rival y movió el balón con paciencia en busca de los espacios que le condujeran al segundo tanto. Aicardo y Sergio Lozano lo rondaron, pero tardó en llegar. España vivió incluso unos momentos de atasco en ataque y permitió que los ucranianos enseñaran la cabeza con dos errores consecutivos en la transición defensa-ataque.
Los recursos que maneja Venancio López en este equipo le sacaron del apuro. Miguelín, que está en el Europeo por la lesión de última hora de Pola, hizo el segundo a cuatro minutos del descanso. Rafa Usín, otro de los secundarios de lujo, le puso el sello al partido con otros dos goles antes del descanso y subrayó la inmensa calidad que tiene este equipo. Y mientras Lin, descartado para este encuentro, seguía el partido desde la grada.
Aunque tuvo varias ocasiones en la segunda parte, España, con los deberes hechos, bajó una marcha la intensidad de su juego. Solo se vio exigida, sin embargo, cuando la selección ucraniana dispuso portero-jugador a diez minutos para el final del partido. Ucrania aprovechó el juego de cinco para recortar distancias con un gol de Kike en propia puerta. Quedó en anécdota porque los de Venancio López no dejaron resquicio a la reacción de su rival. La primera plaza era suya y ahora esperan rival en cuartos de final.