La ausencia de precipitaciones está haciendo que la ola de frío siberiano que azota a la provincia desde ayer apenas esté teniendo consecuencias más allá de dejar una sensación térmica que en algunos puntos del día rozó hasta los veinte grados negativos, fruto de la combinación de rachas de viento gélido de hasta 51 kilómetros por hora y una temperatura media de -2,1 grados entre las siete de la tarde del jueves y el viernes.
La temperatura mínima, eso sí, se situó en -5,4 grados a las 7:40 horas, muy alejada de la mínima histórica de -11,5 registrada oficialmente en la capital el 14 de febrero de 1983. Aunque frío, desde luego, que está haciendo. Y las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntan a que el mercurio caerá aún más hoy con mínimas de hasta -7 grados en la capital y una máxima de apenas tres (2,1 se alcanzó ayer durante unos minutos escasos a las 14:00 horas).
Así que tocaba, y toca también hoy, abrigarse. Por algo la provincia sigue en alerta amarilla precisamente por bajas temperaturas para este sábado. La situación, eso sí, mejorará ligeramente mañana y el lunes, cuando un frente procedente del Cantábrico dará una tregua con un ascenso del mercurio de tres o cuatro grados. Solo será un espejismo. La ola de frío siberiano volverá de nuevo a partir del martes para quedarse, como mínimo, hasta finales de semana. «La próxima semana será una ola menos violenta, aunque se mantendrá esta sensación de frío», explica el delegado de la Aemet, José Pablo Ortiz de Galisteo, quien aclara que «este episodio no conlleva unas mínimas extremas, pero sí una temperaturas bajas que se mantienen en el tiempo».
La ola de frío más prolongada se vivió en la provincia en febrero de 1956. Duró veinte días. «Estos episodios de frío intenso son algo habitual que se repiten cada seis o siete años, pero incluso la vivida en 2005 fue algo más intensa que la de este año», añade el especialista.
El frío sostenido que se vivió ayer hizo que se congelaran por vez primera la mayoría de las fuentes de la capital. Fue el único signo visible de esta ola siberiana. No hubo accidentes de tráfico o intervenciones de los bomberos motivados por las heladas. Fuentes de Agualid confirmaron que tampoco están teniendo, al menos por ahora, complicaciones con las conducciones de agua. La empresa recomienda tomar medidas básicas como cubrir los contadores situados en la calle.