«Estamos en ello; lo que haya que decir, se dirá primero en la mesa», zanjan fuentes sindicales. Precaución. Cautela. Esa es la actitud. Los representantes de los trabajadores y el equipo de gobierno no dan pistas sobre cómo avanza la negociación en el Ayuntamiento de Valladolid, cuyo objetivo es aplicar una partida recortes en materia de personal con los que se pretende ahorrar un millón de euros a las arcas del Consistorio.
Lo que ambas partes dejan claro es que la intención es llegar a un pacto y consideran que la próxima semana será clave en este proceso. De momento, el clima es de diálogo. De sellarse, sería conveniente hacerlo antes de cerrar el borrador de los presupuestos, cuya presentación está prevista para finales de febrero o principios de marzo. Al estar afectado el capítulo I de personal, el Ayuntamiento querría presentarlo con los números definitivos hechos.
Fue el pasado 20 de enero cuando el acuerdo, que afecta a los 2.500 empleados funcionarios y laborales que de la plantilla, se quebró. Ese día la Junta de Gobierno tenía pensado aprobar el plan de ajustes para el personal municipal. Incluía, entre otras cuestiones, la reducción de horas extraordinarias, la renuncia a pagas de productividad y calidad en algunos servicios, la eliminación de reconocimientos y pruebas médicas no obligatorias o de las ayudas para libros de los hijos de los funcionarios en edad escolar. También se planteaba una reducción del número de horas sindicales. Ahora, los cerca de cincuenta delegados de los trabajadores cuentan con 42 horas mensuales cada uno.
Cuando todo parecía claro, el entendimiento se rompió. Un problema técnico, conflictos de última hora... Nadie lo aclara.
Hasta el momento, el único que ha hablado ha sido el alcalde. El 20 de enero, para dar a conocer algunos detalles de los ajustes, y el miércoles pasado, para decir que la ampliación de la jornada –de 35 horas semanales a 37,5– es «intocable», porque lo manda un decretoley, que, a su juicio, es de aplicación obligatoria en todas las administraciones. En este punto podría haber discrepancias, ya que algunos apuntan a la autonomía de las comunidades autónomas y los municipios a la hora de decidir este aspecto.
«No está sobre la mesa, aún no se ha hablado de este tema», insistían ayer ambas partes. Esta posible ampliación de dos horas y media era tema de conversación en algún corro dentro de la Casa Consistorial. «¿Y cuándo van a meter esas horas: en una tarde, repartidas, la mañana de un sábado...?», se preguntaban los interesados. Las fuentes consultadas no saben, no contestan. Recalcan que el objetivo es el consenso.