Tiene barrotes que protegen las paredes interiores, tres cerraduras, una barra con un candado, rejas y dos alarmas. Es lo que tiene acumular seis robos en apenas un año. Pero todas las medidas de seguridad del mercado no impidieron que un estanco de la calle Joaquín Velasco Martín, en Huerta del Rey, sufriera ayer de madrugada su séptimo asalto a manos de una banda especializada precisamente en este tipo de golpes a lo largo de todo el territorio nacional. Los hechos ocurrieron a las 4:30 horas. Un mínimo de tres ladrones arrancaron de cuajo la alarma situada en la fachada del negocio, anexo a la cafetería Papillón, junto a la esquina de José Luis Arrese. Eso no impidió que saltara, aunque les dio igual. Después forzaron el candado y las tres cerraduras de la puerta para facilitar el acceso al interior. Una vez en el local solo tuvieron que hacer acopio de cuantas cajas de cartones de tabaco tuvieron tiempo de coger y de sacar a un coche que presumiblemente les estaba esperando fuera para su huida. Antes arrancaron también el sistema de alarma que había allí dentro.
«Nos han causado un daño tremendo, porque ya llevábamos muchísimos robos anteriores, el seguro no cubre nada de lo que se han llevado porque las compañías nos consideran negocios de riesgo y han cogido seis cajas que estaban sin desembalar con cincuenta cartones cada una», resumen los propietarios. El valor del tabaco sustraído alcanza la friolera de 10.000 euros.
Por la verja de las Dominicas
Pero el robo no salió del todo bien. Una patrulla de la Policía Nacional llegó a tiempo de ver aún a dos de los delincuentes acarreando cajas del interior del estanco. Los agentes iniciaron la persecución a pie pero enseguida perdieron a uno de los ladrones. El otro optó por una vía de escape un tanto complicada al saltar la valla de más de dos metros que protege el patio del colegio de las Dominicas, situado a la vuelta de la esquina del estanco, en la calle Jesús Rivero Meneses, al borde de las consejerías de la Junta.
Los policías solo tuvieron que seguirle y lograron capturarle pocos minutos después dentro del recinto escolar. «Solo pudieron recuperar una mínima parte del tabaco que se llevaron, pero el resto vete a saber dónde habrá ido a parar», resumieron por la mañana las víctimas, que ironizaban con la posibilidad de ir al juzgado para negociar con el ladrón «en cuanto salga libre» a ver si nos devuelven el género robado.
Será complicado, sobre todo, si se tiene en cuenta que fuentes policiales confirmaron que el delincuente capturado cuenta con un historial de vértigo repleto de detenciones por robos similares en distintos puntos del país. «Nos han dicho que debe acumular nada menos que 37 antecedentes», lamentan los dueños del establecimiento.
El estanco de Joaquín Velasco Martín acumula decenas de robos en la última década y todos ellos cometidos siempre de madrugada. Tanto es así que los propietarios recuerdan cómo en el último año «me han cambiado la luna, luego intentaron saltar por detrás y también me abrieron un butrón desde la peluquería de al lado, aunque esa vez no consiguieron entrar porque tengo las paredes reforzadas con barrotes». El botín, eso sí, no alcanzó la cuantía de esta última madrugada. «Nos acababan de llegar las cajas y no tuvieron que esforzarse mucho para coger tantos cartones», explican antes de señalar que «nosotros mismos tardamos más que los ladrones en abrir las tres cerraduras y quitar el candado para entrar».