El mundo de los pobres, la situación en la que viven los marginados, la falta de valores en un mundo dominado por el desarrollismo y un capitalismo sin escrúpulos son los ejemplos que Raúl Cancio Fernández utilizó para relacionar su ponencia 'Mondo Lumpen: la fatalidad de los marginados' con la película 'Los olvidados', de Luis Buñuel.
En la cuarta sesión de las Jornadas sobre cine y filosofía que acoge el Patio Herreriano, los derechos sobre todo de los niños fueron la base elegida para la proyección cinematográfica y la posterior conferencia.
En 'Los Olvidados', Buñuel relata la vida de El Jaibo, un adolescente que escapa de la correccional y se reúne en el barrio con sus amigos. Junto con Pedro y otro niño, trata de asaltar a Don Carmelo. Días después, el Jaibo mata en presencia de Pedro al muchacho que supuestamente tuvo la culpa de que lo enviaran a la correccional. A partir de este incidente, los destinos de Pedro y de El Jaibo estarán trágicamente unidos.
Destinos unidos
«Vemos claramente en la película el mundo de los marginados y los abusos que se cometen a la infancia. Son destinos que prácticamente van unidos a lo largo de la historia. Lo que es más trágico es que después de 60 años desde que Buñuel hiciera la película, la situación de los marginados y de muchos niños en todo el mundo, apenas ha cambiado», manifiesta Raúl Cancio Fernández.
El filme de Buñuel mantiene muchos de los elementos que lo convirtieron en el cineasta surrealista por excelencia. Los olvidados es un filme acerca de la fatalidad del destino. Es una película sobre lo absurdo e irracional de la vida misma. Los deseos ocultos, los sueños y las pasiones son los elementos que mantienen vivos a los personajes del filme.
«Ahora sucede prácticamente lo mismo con el desarrollismo desmesurado y la pobreza que genera alrededor. Detrás de las edificaciones de 20 plantas, hay barrios marginales donde existe la pobreza. Hay lugares donde se vive la violencia, la tragedia en la esas zonas habitadas por los sectores más pobres de la sociedad y que la propia sociedad no quiere ver».
'Los olvidados' es, por su temática y por la naturalidad de sus actores, una película engañosamente realista. Filmada durante el apogeo de la corriente neorrealista -que propugnaba por un cine casi documental en el que los actores fuesen gente común y los escenarios fueran reales- 'Los olvidados' fue tomada equivocadamente como una cinta semejante a 'Roma, ciudad abierta' (1945) de Roberto Rossellini o 'Ladrones de bicicletas' (1947) de Vittorio de Sica.
«El gran mérito de Buñuel es que, pese a ser un grande del cine, se atrevía a mostrar todas las miserias humanas. Estamos acostumbrados a ver películas de directores que solamente muestran el lado más placentero de la vida y se olvidan de denunciar situaciones de injusticia social. También la sociedad es cómplice de ese silencio real que hay en torno a estos temas».
Raúl Cancio considera que poco o nada cambiará en el futuro. «El pesimismo es la prudencia del optimista. Yo creo que, por desgracia, nada cambiará porque las decisiones importantes están en manos de otros. Aunque cada cuatro años se pueda cambiar de gobierno, los que deciden están en otras partes». Ante estos, asegura que la única opción es «denunciar las injusticias, cada uno con los medios que pueda para que sirva de reflexión a toda la sociedad».