Exposición de Pablo PIcasso en Las Francesas / Henar Sastre | Vídeo / Rodrigo Ucero
Horario:
De martes a sábado: de 12:00 a 14:00 y de 18:30 a 21:30 horas.
Domingos: de 12:00 a 14:00 horas.
Lunes y festivos: cerrado.
No se ha desabrochado el abrigo y la bufanda sigue alrededor de su cuello. Mientras se pasea lentamente entre los cuadros se calienta las manos con su propio aliento. Ante la pregunta de por qué está visitando la exposición de Pablo Picasso, la respuesta obvia: “Pensaba venir otro día, pero como hoy hace un frío que pela he decidido entrar a ver sus dibujos”. Ya sean las bajas temperaturas o la afición de los vallisoletanos al arte, la puerta de la Sala de las Francesas no descansa ni un minuto, haciendo constar la llegada de cada visitante con el ruido seco de la madera golpeándose con el marco.
‘La mujer y la seducción clásica’ aterrizó en Valladolid el pasado 13 de enero y no va a abandonar la capital vallisoletana hasta el próximo 11 de marzo. Se trata de 54 grabados, amén de libros ilustrados y cerámicas, que realizó a lo largo de 66 años, de 1905 a 1971. La exposición, dividida en 9 temáticas diferentes, intenta aproximarse al tratamiento del cuerpo femenino por parte del pintor malagueño, abarcando la seducción y el deseo desde su punto de vista del clasicismo.
Degas soñando. Pareja en carro siciliano y hombre joven con toga
Solo tenía 14 primaveras cuando Pablo Ruiz Picasso cogió el pincel por primera vez. Sus primeras clases de pintura tuvieron lugar en Barcelona, luego en Madrid y finalmente en París, donde se instaló en el barrio de Montmartre y fue influido por artistas como Toulouse-Lautrec o Degas. Una de las obras expuestas en la muestra está protagonizada por el pintor de las bailarinas: Degas soñando. Pareja en carro siciliano y hombre joven con toga. En esta obra es imposible no acordarse de Van Gogh, ya que los pezones de las mujeres retratadas son espirales que nos trasladan a la metáfora cósmica de La noche estrellada del artista holandés.
Alumnos de la Escuela de Diseño deambulaban por la sala con carpetas gigantes bajo el brazo. Como si de una procesión se tratase, se iban deteniendo en cada cuadro comentando sus características o simplemente exponiendo alguna idea. Poco antes de que ellos terminasen la visita a la exposición entraba a la misma una pareja de estudiantes. Ella, extranjera, intentaba entender un cuadro titulado Mujer con redecilla, mientras su acompañante le explicaba el significado y la utilidad de la malla.
Cierra la exposición el apartado de 'Las Musas', una doble galería de retratos Françoise y Jacqueline, las dos últimas compañeras del artista además de su inspiración.