Un total de 76 motos -16 más de las inicialmente previstas- sorteó hoy las rejas del centro penitenciario de La Moraleja, en Dueñas (Palencia), en el marco de la III edición de la Quedada Motera, una actividad lúdica organizada por el Ayuntamiento de la localidad, la dirección de la prisión y el Grupo Motorista Coveredbacks.
Se trata de una iniciativa pionera cuyo objetivo es contribuir a la reinserción de los reclusos que cumplen condena en la cárcel eldanense, unos 1.500 de 80 nacionalidades, mediante una jornada de convivencia en que ambos colectivos comparten experiencias.
Sobre las 10.30 horas, la comitiva motera, que tuvo que ampliar el número de inscripciones previstas inicialmente, partió de la plaza de Pío XII de la capital palentina, desde donde realizó una pequeña ruta turística de unos 40 kilómetros por la provincia, que recorrió las localidades de Magaz, Baltanás y Cevico. Desde allí se dirigieron hasta la localidad de Dueñas para entrar en el recinto penitenciario.
Allí se adentraron las 76 motos, procedentes de ciudades de toda la Comunidad, Cantabria, Madrid e incluso desde Córdoba, que ofrecieron una exhibición a los más de 500 reclusos que tuvieron la posibilidad de charlar con los motoristas, rompiendo así con la rutina diaria que se vive en el centro. Además, este año como novedad las motos rodearon todo el recinto penitenciario, de forma que el rugir de sus motores fue el único sonido que predominó en la instalación durante la especial visita.
Durante aproximadamente una hora, los motoristas charlaron con los reclusos sobre valores como la libertad, la solidaridad, el compañerismo y el respeto, mientras que los internos, por su parte, les contaron sus experiencias dentro y fuera del recinto. Una actividad que pretende, en palabras de José Luis Bendito, funcionario de prisiones e impulsor de la actividad, “ser una apuesta por los valores sociales y lograr una conducta positiva entre los reclusos”. Un objetivo que, a su juicio, “está llegando a buen término” por lo que, dados los buenos resultados, se pretende prolongar la actividad durante muchas ediciones más.
Después de salir de La Moraleja, los motoristas fueron recibidos en el Ayuntamiento del municipio, y algunos de ellos participaron a continuación en una comida de hermandad en un restaurante de la localidad cerrateña, que dio fin a una original iniciativa que alcanza su tercera edición con visos de continuar en años posteriores para contribuir al fomento de los valores sociales entre los reclusos.