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Es improbable que Garoña sufra una catástrofe como la de Japón

PREOCUPACIÓN POR LA ENERGÍA NUCLEAR

Es improbable que Garoña sufra una catástrofe como la de Japón

Los expertos afirman que las probabilidades de que esto ocurra son "prácticamente las mismas" de que caiga un meteorito en la central

19.03.11 - 12:35 -
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La provincia de Burgos es una de las zonas con menor actividad sísmica de todo el país. La tierra ha temblado en una decena de ocasiones en los últimos cien años y en su mayoría el movimiento ha pasado desapercibido por la población. Tan sólo los datos recogidos por el Instituto Geográfico Nacional han dado cuenta de pequeños terremotos que nunca han superado el grado cinco en la escala Ritcher, por lo que los expertos consideran que “es más que improbable” que en la central nuclear de Santa María de Garoña pueda suceder algo similar a lo ocurrido en la central japonesa de Fukushima.
Si bien es cierto que el norte de la provincia es una de las zonas con mayor actividad sísmica de todo el territorio burgalés, la provincia pasa más que desapercibida en las estadísticas nacionales. “Burgos nunca ha registrado terremotos de importancia y no es una zona de riesgo por lo que la población puede estar más que tranquila”, explicó a la Agencia Ical el jefe de Geofísica del Instituto Geográfico Nacional, José Manuel Martínez Solares.
Tan sólo dos terremotos llenaron las páginas de los medios nacionales desde que se cuenta con medios que registren este tipo de fenómenos naturales. La primera vez que la tierra tembló con virulencia fue el 2 de octubre de 1939, en la localidad de Villarcayo, cuando un terremoto de 4,3 grados en la escala Ritcher hizo salir a los vecinos de sus casas. Tendrían que pasar 17 años para que se produjera otro movimiento similar. Fue en mayo de 1966, cuando un terremoto de 3,4 grados, en el que el epicentro de situó a cinco kilómetros de profundidad, provocó que los vecinos de Huerta de Abajo, en las inmediaciones de la Sierra de Neila, tuvieran que arreglar sus casas, afectadas por las grietas.
Durante los años 80, la tierra tembló en cuatro ocasiones. La más llamativa fue en 1987, cuando un seísmo de 3,9 grados en la escala Ritcher quiso hacerse sentir en la localidad de Pedrosa de Valdeporres. Ya en la década de los 90, la actividad se relajó, si bien se registró un movimiento en el Condado de Treviño de 2,9 grados en 1991.
El siglo XXI tampoco trajo consigo movimientos de importancia, el último se produjo en pasado 13 de junio de 2010, en las localidades burgalesas de Riocavado de la Sierra y Valderrama, la segunda ubicada en el Valle de Tobalina. El seísmo fue “imperceptible” y “tan sólo los perros de los vecinos parecieron asustarse por el movimiento que no alteró la vida de las poblaciones”.
Prácticamente, imposible
La posibilidad de que se produzca un terremoto como el que se registró el pasado 11 de marzo en el país nipón, al que posteriormente siguió un devastador tsunami que arrasó parte del país dañando la central nuclear de Fukushima, ha hecho saltar todas las alarmas y ha abierto un debate sobre la posibilidad de que pueda producirse un suceso similar en el entorno de Garoña. Sin embargo, los expertos coinciden en “restar importancia” a estas cuestiones porque “Japón y España no comparten más que el hecho de contar con energía nuclear”, apostilló Martínez Solares.
El Valle de Tobalina, zona en la que desde hace ahora 40 años se ubica la central nuclear gemela de Fukushima, no ha registrado nunca un movimiento sísmico de importancia. “No hay datos que demuestren que esta zona corre peligro por lo que la población debe estar tranquila”. Asimismo, los expertos desaprueban la posibilidad de que en tierras burgalesas pueda producirse un tsunami, el verdadero causante del daño que sufrieron los reactores de la central.
“Podemos decir de que existe casi la misma posibilidad de que caiga un meteorito en la central que de que haya un terremoto de ocho grados”, sentenció Martínez Solares. El científico aporta más datos y considera que “Burgos es una de las zonas con menor riesgo de España, cuestión que se tiene en cuenta a la hora de levantar una central nuclear”. “Asimismo, en España, a diferencia de lo que sucede en Japón las viviendas no tienen que pasar unos requisitos ante actividad sísmica.
“En términos probabilísticos Garoña y Japón son infinitamente distintos”, concretó el geofísico, quien añadió que “de producirse un desastre por un terremoto, se produciría en el sur del país”.
Seguridad y tranquilidad
Hay dos ideas que resuenan estos días en la boca de los expertos y representantes gubernamentales. Las que apelan a la tranquilidad de la población y que reclaman revisiones periódicas en todas las centrales nucleares españolas para no correr riesgos. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) elaborará en las próximas semanas un estudio sobre riesgos símicos en las nucleares en el que se incluirá un análisis específico de todas las centrales españolas. Lo que se busca es garantizar la resistencia de las dependencias nucleares frente a fenómenos naturales.
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