El Ministerio de Cultura ha concluido la restauración, por parte del Instituto del Patrimonio Cultural de España, de un globo celeste del siglo XVIII perteneciente a la colección de la Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Se trata de una esfera original de Dudley Adams, cartógrafo del rey Jorge III y descendiente de una importante saga familiar de cartógrafos y astrónomos de la corte real inglesa en torno al 1700.
La intervención del Instituto del Patrimonio Cultural ha consistido en la reparación de las zonas perdidas en la esfera y de una fisura que afectaba al 80% del diámetro. Además se ha restaurado el anillo de meridiano, pieza metálica imprescindible para el funcionamiento del globo y se ha protegido toda la superficie del instrumento con barniz.
Según destacó el Ministerio de Cultura, la intervención en el globo se ha realizado “sin originar cambios en los materiales y en las protecciones con el objetivo de mantenerlo en uso”.
La Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca cuenta con una gran colección con diez grandes esferas celestes, de las que ocho han sido restauradas en los últimos años con la colaboración de distintas instituciones, entre ellas el Centro de Conservación y Restauración del Patrimonio de la Junta de Castilla y León.
Antes de la esfera de Dudley Adams, la Universidad incorporó tras su paso por el taller de restauración de Simancas, tres esferas del siglo XIX.
En aquella ocasión, fue necesaria la intervención a lo largo de un año de los profesionales del Centro de Conservación analizando, recomponiendo y fabricando en muchos de los casos las piezas que faltaban, hasta conseguir tres esferas completas de 23 centímetros de diámetro, con unas medidas de 55 centímetros de alto por 30 centímetros de ancho.
Estos tres globos fueron fabricados por Antonio Monfort en Barcelona en las primeras décadas del siglo XIX y la Biblioteca conserva otra armilar del mismo taller, heliocéntrica.
Las esferas más antiguas de la colección se remontan al siglo XVII y algunas de ellas, bajo la denominación de “libros redondos y gordos”, fueron adquiridas por el célebre Diego de Torres Villarroel en sus viajes a París.