El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, pidió ayer a la comunidad internacional estar preparada para hacer un esfuerzo «significativo» con vistas a la reconstrucción de Haití, que según sus estimaciones requerirá «al menos diez años».
Harper abrió con estas palabras -tras un minuto de silencio por las víctimas- la cumbre de Montreal que se celebró para coordinar la ayuda y definir las líneas de un plan de recuperación del país caribeño tras el terremoto, y a la que asistieron representantes de veinte países -entre ellos la vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega-, así como diversas organizaciones.
Para el 'premier' del país norteamericano cualquier plan de reconstrucción que surja debe ser «eficaz y coordinado». «El mundo tiene al menos diez años de duro trabajo por delante» para hacerlo añadió. También indicó que cada aportación económica y esfuerzo humano debe ser empleado de la manera más eficiente posible para que la ardua tarea que espera sea sostenible y tenga los resultados esperados. Su homólogo haitiano, Jean Max Bellerive, señaló que «la gente de Haití necesitará más y más para completar la reconstrucción».
Conferencia de donantes
Una de las asistentes a la reunión fue la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, quien indicó que confía en que se celebre una conferencia de donantes en un plazo de entre 30 y 60 días. «Hay un deseo gigante de ayudar, pero tenemos que crear el mecanismo para que se pueda hacer de forma efectiva», aseguró. Al ser preguntada sobre las quejas de que el Ejército estadounidense haya dominado los esfuerzos de colaboración, Clinton salió por la tangente al explicar que para que hubiera buenos resultados era necesario el apoyo adicional del Ejército.
La organización humanitaria Oxfam pidió a la cumbre que cancele la deuda externa de Haití -630 millones de euros-, pero Bellerive aseguró que no es la principal preocupación de su país aunque sí contribuiría a tener disponibles más recursos. «De cara a las demandas reales que tenemos, nuestra deuda es mínima», manifestó el primer ministro antillano. «Lo que estamos buscando es un compromiso de desarrollo a largo plazo, de al menos entre cinco y diez años», agregó.