El certificado que acredita actualmente la condición de discapacidad de una persona es un papel «poco práctico», a juicio de una persona que se ve obligada a portarlo. Francisco Sardón, presidente de la asociación de parapléjicos y grandes discapacitados (Aspaym) en Castilla y León, resalta que facilitar la identificación con una tarjeta o carné hará la vida más fácil a los ciudadanos de la comunidad que conviven a diario con una discapacidad.
«Para solicitar cualquier subvención hay que presentar el certificado, pero también para acceder a la desgravación en la tasa de matriculación de un vehículo o a una matrícula universitaria con coste cero. Además, hay empresas que empiezan a hacer descuentos, como concesionarios de coches o cines, y también instituciones como museos», explica Sardón. Unos derechos que están dispersos por órdenes y normativas de diversas administraciones, situación que lleva a veces a que no se ejerciten por desconocimiento.
En el supuesto de que se conozca un beneficio, el responsable autonómico de Aspaym apunta que el problema para la persona con discapacidad surge en el momento en que para beneficiarse de esa ventaja debe acreditar su situación. «Hay veces que la discapacidad es bien visible». Sardón pone como ejemplo su caso. Él se mueve en una silla de ruedas. «No ocurre lo mismo con una persona con una discapacidad reconocida porque le falta un riñón, por ejemplo, o por las secuelas que le produce una esclerosis», apunta. En esos casos, «si no se lleva encima el informe oficial, puede darse una situación muy poco agradable», prosigue el portavoz de la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados, que cuenta con 2.100 socios en Castilla y León.
Desde el conocimiento que le proporciona la experiencia, Sardón entiende «útil» el alumbramiento de un carné o tarjeta que acredite la discapacidad de una persona. «No vas siempre con el certificado encima. Es incómodo, se deteriora y puedes perderlo», detalla el presidente de Aspaym, quien considera que un documento similar al que da fe de que una persona pertenece a una familia numerosa o es estudiante, «facilita la movilidad de la personas y se gana en comodidad». Si a ésto se añade que dará servicio a un colectivo de cerca de 158.000 ciudadanos, la medida gana en importancia.
«Además de facilitar la identificación, ese carné debería tener contenido para aumentar su utilidad», concluye Sardón.