A pesar de que no quiso incluir ninguna referencia política en su homilía, monseñor Munilla fue ayer en su despedida de la Diócesis de Palencia muy políticamente correcto, huyendo de cualquier posible polémica y lanzando un canto de unión a los fieles. Y aunque sus palabras estaban dedicadas a su 'rebaño' palentino, el nuevo 'pastor' de San Sebastián no dudó en invitar a los sacerdotes y feligreses guipuzcoanos a «dar testimonio de nuestra unidad ante el mundo».
José Ignacio Munilla, al contrario que su antecesor Juan María Uriarte, que optó por despedirse de la prelatura de San Sebastián con una homilía de marcado carácter político, centrada en la polémica suscitada por la elección de su sucesor, decidió alejarse de los aspectos mundanos para sumergirse en un ámbito de profundidad religiosa, pasando sigilosamente por su espinosa designación como obispo de San Sebastián, a pesar de la oposición de los partidos nacionalistas y de buena parte del clero vasco.
El prelado, aunque de forma sucinta, lamentó la división que su elección ha provocado entre los sacerdotes guipuzcoanos, por lo que hizo un llamamiento a la unidad. «El hecho de que haya saltado a los medios de comunicación la noticia de algunas reacciones negativas ha podido sembrar tristeza en vuestros corazones. Pero es verdad que Jesús nos pidió que diésemos testimonio de nuestra unidad ante el mundo», afirmó el obispo, quien, también quiso mostrarse esperanzado en su futura misión. «Sin embargo, los planes de Dios están por encima de nuestras propias miserias y pecados, y ya hemos empezado a percibir cómo su providencia es capaz de sacar bienes de los males. Estoy totalmente convencido de que si Dios ha permitido esas 'turbulencias', todo resultará para bien, en sus designios de amor», añadió.
Munilla pidió también entre líneas apoyo a los fieles guipuzcoanos, recalcando que «la adhesión de los católicos hacia su obispo es previa a haberle conocido», y mostrándose dispuesto a conocer e integrarse plenamente en su nueva diócesis. «No me cabe duda de que todos (comenzando por quien os habla) aprenderemos de nuestros fallos, nos haremos más humildes, y al final, construiremos la Iglesia como discípulos de Cristo, en torno al sucesor de Pedro; siendo todos, tal y como Jesús nos pidió, un solo corazón y una sola alma», señaló.
El obispo quiso agradecer también a los palentinos el apoyo y cariño que le han profesado durante los tres años de prelatura, y en especial durante las últimas semanas, a raíz de la polémica suscitada por su designación como prelado de San Sebastián. «Yo ya me siento un privilegiado por ser objeto de tanto apoyo, cariño y oración», aseveró Munilla, quien insistió en que desde su nuevo nombramiento se ha sentido más arropado que nunca por los fieles de Palencia.
Monseñor Munilla quiso también tranquilizar a los feligreses palentinos con respecto a su sucesión, recordando que el próximo obispo de Palencia «hará el número cien en la sucesión apostólica de esta diócesis». El nuevo prelado de San Sebastián aseguró además que se abre para la Iglesia palentina «un momento de gracia», a la espera de la designación de un nuevo prelado. «¡Vais a salir ganando con el cambio, no lo dudéis!», quiso garantizar.