El hostelero toresano Cipriano Hernández ha dedicado tres años a la restauración de un antiguo edificio de principios del siglo XX, ubicado en la plaza de Santa Marina, para convertirlo en un moderno establecimiento hostelero, que será inaugurado el sábado.
Conjugar el valor patrimonial de este edificio, construido en el año 1900, con un nuevo uso hostelero no ha sido fácil, ya que la restauración ha estado supeditada a las directrices que ha marcado Patrimonio. El edificio formaba parte de un bloque que se denominó antiguamente 'las casas nuevas,' aunque el primer inmueble que se consolidó fue el que ahora Hernández ha convertido en un establecimiento hostelero.
El edificio albergó en primera instancia el Hotel París y años más tarde la planta baja fue utilizada como estación de autobuses, aunque también fue la sede de una entidad bancaria. En el año 1989, Hernández decidió ubicar en este edificio una cafetería. La principal dificultad que ha tenido que superar este hostelero para poder desarrollar este proyecto ha sido la restauración de la antigua fachada, para lo que ha tenido que emplear carpintería iroco y repintar la fachada con el color original utilizado en la construcción del edificio.
Cata por videoconferencia
Este nuevo establecimiento, llamado Azahar Longue, englobará cafetería, vinacoteca, heladería o restauración y, en principio, propiciará la creación de siete puestos de trabajo, que está previsto duplicar a medio plazo.
El nuevo local, que abrirá sus puertas el sábado, entre las 19.00 y las 20.00 horas, ofrecerá a sus clientes algunas novedades. Una de las más llamativas es que albergará catas de vino, tanto locales, nacionales como internacionales. De hecho, una de las primeras catas de vino que se celebrará en el local se realizará mediante videoconferencia con una bodega de Burdeos. Estas catas no sólo se limitarán al vino, sino que también está previsto organizar degustaciones de cerveza y jornadas gastronómicas con los productos de temporada.
Este nuevo establecimiento ofrecerá a sus clientes un amplio salón con capacidad para un centenar de comensales y una terraza exterior en la que también se servirán comidas. Arturo Bueno asumirá la responsabilidad de ser el jefe de cocina y, como explicó, conjugará la gastronomía tradicional con la creativa pero «siempre con el toque personal del restaurante».