En apariencia es una familia como cualquier otra. Típica familia española con los abuelos, los padres, los hermanos, los tíos, los primos y los nietos, amén de suegros, cuñados y concuñados. Vamos, como los Alcántara. Pero tienen una singularidad. Desde hace veinte años, cada 24 de diciembre, hacen las maletas para dejar Madrid en dirección a una ciudad diferente donde celebran la Nochebuena y, en la mayoría de los casos, también la Navidad. Entre la mañana y la tarde del 25 de diciembre vuelven a cargar el equipaje en los coches para regresar de nuevo a Madrid. ¡Mua! ¡Mua! Y hasta la próxima. Que no será dentro de doce meses, si no cada vez que haya una buena excusa para reunirse. Porque los Camacho son una familia «muy bien avenida».
Este año han elegido Valladolid. Los 74 miembros de la familia Camacho se dieron cita en Nochebuena en el hotel La Vega, pero antes acudieron a misa en la Colegiata y comieron en Medina del Campo.
«La de este lío es la familia de mi madre, los Camacho» cuenta Sandra Nuñez Camacho.
¿Por qué esta peregrinación? «Toda la vida, mi familia por parte de madre, los Camacho, hemos celebrado la Navidad juntos. Empezamos haciéndolo en las casa de nuestros padres. Íbamos rotando y cada año le tocaba a uno. Eso duró cerca de 14 años hasta que por espacio y aumento de la familia se hizo imposible», relata Sandra.
Fue en 1989 cuando la familia Camacho decidió celebrar la Navidad fuera de Madrid y, además, en un lugar diferente cada año. Había que marcar unos límites, así que siempre buscan un hotel o un parador que no se localice demasiado lejos de Madrid, procuran que no sean más de 200 kilómetros de distancia. «Empezamos en El Parador de Sigüenza y este año lo celebramos en Valladolid. Nunca habíamos estado en la ciudad y en el Hotel La Vega tenían espacio para los 74 que somos, de los que 23 son niños», añade Sandra.
«Hemos pasado nochebuenas en Sigüenza, Almagro, Chinchón, Segovia, Cuenca, El escorial, Ávila, Silos -que nos alquilamos un autobús para ir-, Oropesa, Infantes, Toledo,... Por ejemplo, estuvimos en el Parador de Segovia y para trasladarnos a la ciudad nos alquilamos un autobús que decoraron de Navidad, fue surrealista. También hemos viajado a Plasencia, Salamanca y Aranjuez», continúa. Todos los detalles se empiezan a organizar en septiembre, pero siempre se deja un espacio para la sorpresa, como el menú de Nochebuena, que la mayoría de ellos no conoce hasta que se sienten a cenar y empiecen a hincarle el diente.
No hay nada que desanime a esta familia. El año que habían preparado la ruta para viajar en Ave a Córdoba el abuelo Camacho cumplía 100 años y, aunque falleció ese verano, sus descendientes optaron por mantener los planes «porque a él esto le entusiasmaba». Se lo pueden imaginar, prepararon tal cisco en el Ave, casi lleno por la familia Camacho, que salió en la tele.
El 25 de diciembre asisten a la misa de Navidad para luego dar un paseo por Valladolid y volver a su hogar madrileño tras un año más.