Cuando se habla de medio rural se piensa enseguida en agricultores y ganaderos, en pueblos y montañas, pero pocas veces se relaciona este concepto con los bosques, los recursos forestales y el medio ambiente. La vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz, se ha propuesto luchar contra este olvido y desenterrar un yacimiento de empleo lleno de oportunidades para el medio rural, para el asentamiento de la población, para la lucha contra el envejecimiento y, en definitiva, para el desarrollo de la propia comunidad.
La primera batalla la tiene que afrontar en su propia casa. «A mí me gustaría que en el lenguaje general del Gobierno de Castilla y León fuera uno de los sectores de los que siempre habla, no sólo la Consejería de Medio Ambiente, sino todo el conjunto de la economía de la comunidad autónoma», dice. El segundo frente viene impuesto desde fuera: Confiar en que la biodiversidad, los recursos forestales o el plan de biomasa (que verá pronto la luz) se traduzcan en la creación de empleo en los pueblos. Estas dos ideas son parte del argumento que llevó al presidente de la Junta a crear la Comisión Delegada de Desarrollo Rural, que preside María Jesús Ruiz. Sus miembros se encuentran ahora enfrascados «en un debate importante» en el que la consejera espera que «vayan acercando posiciones»: la designación de las zonas de convergencia en la comunidad autónoma, es decir, «las que requieren una intervención especial más concentrada en tiempo y recursos económicos, para ayudarle a despegar y hacer de la convergencia una realidad». Una vez definidas las zonas, hay que buscar las fórmulas para conseguir desarrollarse.
-¿Conoce mejor forma que la creación de empleo para alcanzar ese desarrollo del medio rural?
-No, no conozco ninguna. Creo que hablar de desarrollo rural parte de dar iniciativas de empleo, de mejorar las que tienen en este momento, sin olvidar que la agricultura y la ganadería requieren de un apoyo expreso para poder seguir estando en el medio rural. Ahora que hablamos tanto de sostenibilidad, no hay nada más insostenible que un territorio despoblado y es necesario abordar el apoyo a esas actividades y, al mismo tiempo, generar otras nuevas que permitan a la población tener todo tipo de alternativas de empleo en los sectores que se detecten que son más interesantes. En ese sentido el medio ambiente puede aportar una oportunidad de empleo muy importante en el medio rural.
-¿A qué se refiere?
-Pues, por ejemplo, al sector de la biomasa que dispone de una gran capacidad de generación de empleo y, al mismo tiempo, apuesta por una materia que en este momento tiene especial relevancia en Castilla y León, la de las energías renovables. Además, tenemos mucha capacidad. Eso nos lo dan nuestro medio natural, nuestras masas forestales con más de cinco millones de hectáreas, que nos permiten tener plantas de generación eléctrica a través de biomasa forestal y agrícola que van a dinamizar de manera importante el medio rural.
-Póngame un ejemplo.
-El Valle del Tiétar (Ávila), donde hemos adelantado una de las inversiones para una planta de biomasa forestal que va a producir 9 megawatios de electricidad y que va a generar, en un primer momento -instalación y obra-, 200 puestos de trabajo. En la propia planta, una vez construida, otras 40 personas porque trabajan las 24 horas, pero abastecer esa planta, que necesita 120.000 toneladas de biomasa forestal para su funcionamiento, requiere de otras 200 personas en el medio para aportar esa biomasa permanentemente durante un año. Esto da idea de cuál puede ser el potencial de instalación y generación de empleo que el propio sector forestal puede aportar a Castilla y León. Yo confío mucho en ese plan de bioenergía que está a punto de aprobarse, en el que además está implicada la Consejería de Economía, y que puede ser una gran oportunidad para Castilla y León.
Mujer y desarrollo
-¿Comparte la teoría de importantes sociólogos que dicen que el desarrollo estará donde esté la mujer, porque el hombre acaba yendo donde está ella?
-Sí, totalmente. Apostar por el empleo femenino en el medio rural es la mejor garantía de mantener la población y de que pueda crecer. Está más que demostrado que cuando la mujer desaparece del medio rural se produce una diáspora importante. Potenciar el empleo femenino es uno de los grandes retos a los que tienen que enfrentarse las políticas de empleo y de desarrollo de la comunidad y la agricultura tiene mucho que ver; que puedan ser autónomas, que puedan tener sus propias capacidades... Hay muchas industrias pequeñas de transformación que tienen en la mujer su principal motor. Esas iniciativas son las que tenemos que promocionar.
-El desarrollo rural, ¿qué tiene de panacea y qué tiene de lastre?
-De panacea, la gran capacidad de este territorio y sus recursos. De lastre, que hablamos demasiado y hacemos menos cosas de las que debíamos.
-A veces no es tan complicado actuar…
-¡Es muy fácil! Todas las personas que están en el medio rural saben qué necesitan y qué es lo que les ayudaría más. Ven sus capacidades de recursos y lo que no necesitan es que estemos perdiendo el tiempo haciendo planes e incluso discutiendo cuál es el concepto de desarrollo rural. Necesitan una intervención directa y sin complejos y, desde luego, inmediata. Las políticas que la Junta tiene definidas en todas sus consejerías tienen su principal campo de acción en el medio rural porque es lo que domina en el territorio. No hablamos de grandes medios urbanos, sino de una gran capacidad en núcleos de menor población que son prestadores de servicios; hablamos de dinamizar zonas más amplias de la comunidad y generar nuevas oportunidades. En definitiva, que hay que hablar menos y actuar más.
-En la futura Agenda contra la Despoblación, ¿cuánto van a primar las políticas de desarrollo rural? ¿Serán las que conocemos o prevén cambiar?
-En este tema le diría lo mismo. Creo que hablar todo el tiempo de despoblación es restar capacidad de desarrollo e ilusión al territorio de Castilla y León. Que sea necesario hacerlo es un compromiso de legislatura del presidente Herrera y la Agenda de Población lo que tiene que contemplar, desde mi punto de vista, son las políticas de acción y de desarrollo, pero a través de iniciativas concretas: Llevando infraestructuras allí donde no las tienen y las necesitan para desarrollarse; propiciando iniciativas de creación de empleo y de inversión por parte privada, y apostando por los sectores actuales que también están en el territorio. El sector forestal, por ejemplo, es muy importante en la comunidad y se habla de él muy pocas veces. A mí me gustaría que en el lenguaje general del Gobierno de Castilla y León fuera otro de los sectores de los que siempre habla no sólo la Consejería de Medio Ambiente sino todo el conjunto de la economía de la comunidad y, por tanto, todas las potencialidades traspasadas a líneas de acción concretas que son las que tienen que ordenarse, que son las que estamos en este momento ejecutando y que, insisto, es hacer lo que estamos haciendo. Que a eso le llamemos como queramos, creo que es lo de menos.
Valle del Duero
-Hablando de proyectos, este año se ha dado el pistoletazo de salida al Valle del Duero, ¿cómo va?
-Empezando su andadura. Es el primer gran proyecto regional y al que se une la Cúpula de la Energía, que vamos a licitar dentro de poco, y las de Valladolid y Zamora, que están también en licitación. En la parte del límite con Portugal estamos pendientes de crear una comisión técnica para que defina dónde podría ir ubicada la Cúpula del Agua.
-Buscando ese desarrollo rural, ¿cómo podrá implicarse la sociedad en este proyecto?
-Directamente. Ya hay una parte de la sociedad, que son las empresas, que están desarrollando proyectos importantes en el eje del Duero. La Administración va a comenzar iniciativas de una senda que va desde el nacimiento hasta el límite de Portugal y que permitirá al conjunto de la sociedad poder pasear, hacerlo a caballo, tener unas instalaciones dentro del espacio emblemático que es el Duero… Pero, además, este proyecto pretende ser el gran marco de actuación de la empresa privada, desde la economía basada en los productos del Duero -vino, agrocalidad, turismo con grandes instalaciones, la propia potencialidad de los más de 500 municipios que están en este eje definido. Si a eso le unimos que en el 2010 comenzará la tramitación de otros dos grandes ejes (la Vía de la Plata y el Camino de Santiago), articularemos grandes proyectos de desarrollo socioeconómico que entre los tres ejes sumarán más de 800 municipios.
-En ese contexto del que habla, ¿cómo se ve al río Duero?
-Como un eje estructurante, pero sobre todo una seña de identidad importante para la comunidad, que debe convertirse en la marca de todo lo que tenemos alrededor: riqueza histórica y ambiental, patrimonio etnográfico, las propias gentes, el vino, el queso, todos los productos que diferencian la calidad y que lo hacen una marca de Castilla y León. Si se ve el eje del Duero y al mismo tiempo los afluentes, visualmente es una gran espina dorsal que une toda la comunidad autónoma.
-Cuando la Junta asuma su gestión, ¿se sentirá más cercano?
-Se sentirá la capacidad que un recurso tan fundamental como el agua tiene para un territorio en su desarrollo. La gestión de ese recurso de principio a fin es una de las aspiraciones de la comunidad porque de ello dependen muchas actividades: la agricultura, las nuevas potencialidades cada vez más importantes que da este recurso; los aprovechamientos energéticos, el regadío, etc. Gestionar el agua es gestionar uno de los pilares importantes del desarrollo general de la comunidad.