Los oncólogos de Burgos han elevado a la opinión pública su desencuentro que mantiene desde hace meses con la Consejería de Sanidad después de haber solicitado -sin éxito, según afirman- los «recursos mínimos necesarios» para que la Unidad de Consejo Genético del Cáncer Hereditario, referente para cinco provincias de la comunidad, desempeñe «una actividad de calidad». Una falta de recursos a la que se ha sumado la apertura de una unidad de este tipo en Valladolid, que creen que «fragmenta la unidad asistencial y científica conformada en el diseño original del programa, limitando el mantenimiento de una experiencia profesional adecuada, agravando los problemas de calidad». Los oncólogos se plantean no continuar con su labor investigadora y docente si la Junta no da respuesta a sus peticiones antes del 21 de diciembre, esto es, el próximo lunes.
La reapertura de la Unidad de Valladolid y la falta de respuesta a sus reivindicaciones han llevado a los médicos a mostrar públicamente sus desavenencias con la Consejería y a recabar el apoyo de colectivos sociales, un apoyo que ha culminado en la manifestación de ayer, en la que, según algunos cálculos, participaron 17.000 personas.
Según explican, en el Programa de Consejo Genético en Cáncer Hereditario que la Junta comenzó en 2002 para el cáncer de mama y ovario se estableció que la consulta de la UCGE atendería una población de 1.200.000 habitantes de Valladolid, Palencia, Soria, Segovia y Burgos. Un diseño que pretendía optimizar su rendimiento «y seguía las recomendaciones de departamentos de salud y guías clínicas».
Carlos García Girón, jefe del servicio de Oncología de Burgos, asegura que la Unidad de Consejo Genético del cáncer surgió de la iniciativa de los profesionales de este servicio en Burgos en el año 1998 y que no se ha dotado de medios «materiales ni personales» desde que la Junta asumió el programa. Según los médicos, ni siquiera disponen de un sistema informático propio para manejo de datos clínicos ni elaboración de perfiles. Según García Girón, la lista de espera de 378 días que maneja la Consejería de Sanidad como argumento para la creación de otra unidad en Valladolid es, en parte, ajena a este servicio. Según sostiene, el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), ubicado en Valladolid, tarda cerca de un año en transmitir los resultados de las analíticas que solicitan desde Burgos. Sin embargo, la Consejería ha atribuido todo el retraso a la Unidad de Consejo Genético. Ayer mismo, fuentes de Sanidad de la Junta insistieron en que «la lista de espera está en la primera consulta, es decir, cuando el paciente acude para realizarse el análisis de sangre, antes de que el bote con la sangre sea enviado al IBGM de Valladolid.
Reapertura
Hace seis meses, después de otra movilización ciudadana en Burgos, la administración regional llegó a acordar con los oncólogos que no abriría la unidad de Valladolid y, según los profesionales, prometió dotar Oncología con más médicos. Promesas que según afirman Enrique Lastra, el responsable de la UCGE y García Girón, no se han cumplido, a pesar de que la Consejería ha dotando a los hospitales comarcales de Aranda de Ebro y Miranda de Duero de dos oncólogos cada uno, y de otro en el General Yagüe.
El pasado 20 de noviembre, la Junta reabrió la Unidad de Consejo Genético de Cáncer de Valladolid cerrada en mayo, después de cuatro meses de inauguración.