El proyecto Taller-Arcadia ha concluido la primera fase de las obras de recuperación de los antiguos edificios principales de la estación del ferrocarril en Pedralba de la Pradería, con el objetivo de trasformar la antigua estación de pasajeros y el edificio de carga en un espacio público dedicado a la formación y la proyección cultural en la comarca.
El proyecto, promovido por Juan López, arquitecto interiorista, y Raúl Mosquera, restaurador afincado en Puebla de Sanabria, ha dado su primer paso con la reparación del tejado del edificio de pasajeros y antiguas viviendas del personal asignado en otro tiempo a la estación. Lejos de caer en el olvido, los promotores de la intervención consideran que el inmueble debe mantenerse como parte del patrimonio arquitectónico asociado a las líneas de trenes, que marcaron un estilo arquitectónico sobresaliente, que define por sí mismo este tipo de edificios, que en el trayecto por la comarca de Sanabria están casi en ruina, salvo en la cabecera de la comarca: Robledo, Requejo, Pedralba de la Pradería y Lubián.
Si se consigue completar la inversión de un millón de euros, el edificio de pasajeros se trasformará en el taller y alojamiento para estudiantes universitarios como espacio de trabajo e investigación. El segundo edificio, el almacén de carga y descarga, está concebido para albergar un teatro o gran salón de actos.
Un museo del ferrocarril
El siguiente objetivo de la actuación, y no menos importante, es convertir el espacio ferroviario que rodea toda la estación en un museo al aire libre del ferrocarril y recuperar el patrimonio.
El inmueble estará abierto a todas las asociaciones de la comarca, porque, en definitiva, aspira a ser un referente cultural de Sanabria, además de promover convenios con las Universidades de Salamanca, Madrid y León, principalmente, para usar las instalaciones. De hecho, estudiantes universitarios de Madrid han sido de los primeros en trabajar en la limpieza y mejoras del inmueble a lo largo de este año.
Proyectos como Arcadia pretenden frenar el deterioro y desaparición de estos edificios. Estas intervenciones pioneras se han llevado a cabo en Galicia para recuperar buena parte de las estaciones, con un presupuesto de alrededor de 6,5 millones de euros. Incluso algunas de las estaciones se han convertido en sala de exposición de pintura, gracias a la inversión de la Xunta de Galicia y los grupos de desarrollo rural.
Los primeros trabajos comenzaron el pasado mes de julio, con la reparación provisional del tejado del edificio para desterrar las humedades. En general, la estructura del edificio se encuentra en buen estado, con la salvedad de las humedades, que han desaparecido tras la reforma, sobre todo en lo que era la cocina de una de las dos viviendas de la segunda planta del inmueble.
La parte alta era la de la residencia, mientras que la parte baja del edificio de la estación era la de uso público. La tipología del edificio corresponde a los patrones arquitectónicos de finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.
El proyecto incluye en la planta baja dos talleres y almacenes en el espacio de la sala de espera de viajeros, el control y las taquillas del inmueble. Estos talleres tienen la finalidad de recuperar del patrimonio del ferrocarril, para lo que se ha contactado con la Asociación Ferroviaria Zamorana.
La segunda planta mantendrá su uso como residencial para el albergue de los alumnos y el equipo docente con dormitorios comunes para estudiantes.
El proyecto para la planta de bajo cubierta es la más espectacular en cuanto a uso y espacio arquitectónico. Está recreada en las maquetas como una gran sala de estudio o biblioteca.
Sustitución de la cubierta
La cubierta, reparada provisionalmente, se sustituye en su totalidad por una de hormigón, con un recrecimiento de 60 centímetros que permite cerrar con un ventanal perimetral, sobre elementos metálicos de carácter estético, que no estructural, que emula la arquitectura industrial del pasado siglo, tan significativa en todas las construcciones asociadas al tren.
El alero, una cornisa en piedra, que remata el volumen de la estación es otro de los elementos singulares.