La señal de la avioneta se perdió a las diez y veintitrés minutos de la noche del pasado lunes (hora local). El aparato que pilotaba Manuel Martínez, un joven vallisoletano de 19 años que llevaba seis meses afincado en Florida en una escuela aérea, desapareció en ese instante de la faz de la tierra. Comenzaba una búsqueda frenética del Cessna 172 en el que viajaban él, su madre, su hermano de 17 años y su hermana de 15. Los tres últimos, todos ellos vecinos de
Laguna de Duero, habían aprovechado el puente de la Constitución para visitar a Manuel y, de paso, volar con él ese día hasta Orlando para pasar la jornada en Disneyworld .
Las labores de rastreo dieron sus frutos a media mañana del martes. Eran las 11.20 horas cuando fue localizado parte del fuselaje en la orilla y la cabina del aparato sumergida en el
lago Russell, una zona pantanosa plagada de caimanes situada en Florida, al norte de Miami. Los buzos encontraron después los restos de algunos ocupantes sin que al cierre de esta edición hubieran podido confirmar si se trataba o no de los cuatro miembros de la familia vallisoletana. «Oficialmente continúan desaparecidos hasta que puedan identificar los cuerpos», confirmó a última hora de la tarde de ayer la cónsul general adjunta de España en Miami, Pilar Méndez, quien añadió que «lamentablemente todo indica que pueden ser ellos».
El padre está ya en Miami
El marido y padre de los desaparecidos, José Manuel Martínez, fue el único que no pudo acompañar a su familia por motivos laborales -es director de la oficina de Cajamar en Laguna de Duero- y recibió ayer de madrugada la notificación oficial (a las 6.30 horas) del accidente aéreo. El hombre tomó de inmediato un vuelo rumbo a Miami, donde aterrizó a las nueve de la noche de ayer, y está previsto que hoy le acompañe el cónsul general hasta Kissimmee, la ciudad más próxima al lago donde fueron hallados los restos de la avioneta siniestrada.
Sus familiares llegaron días antes aprovechando los días festivos y el lunes decidieron alquilar la avioneta de cuatro plazas en el aeropuerto de Fort Lauderdale, donde se encuentra la escuela en la que el joven de 19 años acababa de obtener la licencia de vuelo, por lo que podía viajar a los mandos del aparato sin la presencia de un instructor, según informaron fuentes de la academia. La familia partió el lunes rumbo a Orlando para pasar el día en Disneyworld. Así lo hicieron y a primera hora de la noche despegaron de vuelta al punto de partida en Florida. Y todo iba bien hasta que el radar del aeródromo de Kissimmee perdió la pista al Cessna 172 en torno al lago Russell.
Dentro viajaban María del Carmen Blanco, de 45 años, y sus hijos Manuel Martínez, de 19 -el piloto-; Pablo, de 17, y Cristina, de 15. Ninguno volvió a dar señales de vida y todas las fuentes consultadas señalan al peor de los desenlaces a expensas de que los forenses de la Oficina del Sheriff del condado de Osceola confirmen la identidad de los restos hallados en el lago.
Un amigo de la familia afincado en Florida, Manuel Vallina, explicó a un diario local que María del Carmen y sus dos hijos «habían pasado dos semanas con Manuel y tenían la intención de volver a casa el viernes». Las causas del siniestro que truncó sus planes continúan en pleno proceso de investigación, ya que los buzos se centraron inicialmente en buscar y sacar los cuerpos y estudiaban ayer cómo rescatar el aparato, sumergido a dos metros de profundidad en mitad del lago Russell, indicaron fuentes de la Oficina del Sheriff de Osceola.
El director de operaciones del aeropuerto de Fort Lauderdale, Vinny Billisi, recordó al rotativo Orlando Sentinel cómo Manuel, que ya había superado un curso previo en Madrid el año pasado, llegó a la academia en junio y aclaró que el joven vallisoletano «volaba solo porque había obtenido su licencia y no necesitaba llevar a un instructor para este viaje». El piloto había realizado 40 horas de entrenamiento, 20 de vuelo con un profesor y 10 más en solitario, incluidas tres horas de viaje durante la noche. «Él quería ser un piloto de la mayor compañía aérea de Europa», relató.