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Testigo del estirón de la Gran Manzana

EXPOSICIONES

Testigo del estirón de la Gran Manzana

San Benito acoge desde el 21 la obra de Eugene de Salignac, que fotografió el crecimiento de Nueva York en el primer tercio del XX

05.12.09 - 01:28 -
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A veces la casualidad, otras el talento, permiten a alguien convertirse en testigo de la Historia. Ese papel le tocó jugar a un simple funcionario municipal de la ciudad de Nueva York en el primer tercio del siglo XX, Eugene de Salignac, que como fotógrafo del Departamento de Infraestructuras del Ayuntamiento de la Gran Manzana retrató la expansión de una ciudad que fruto del crecimiento económico y de la llegada de inmigrantes estaba iniciando su despegue como modelo de metrópolis moderna.
La Sala Municipal de Exposiciones de San Benito, dedicada tradicionalmente a la fotografía, reabrirá sus puertas el día 21 tras las obras de remodelación con la muestra 'New York Rises. Fotografías de Eugene de Salignac (1906-1934)', una exposición de Aperture Foundation y el Museum of the City of New York que reúne el trabajo entre 1906 y 1934, del que fue fotógrafo del Departamento de Puentes, Plantas y Estructuras en un periodo de crecimiento vertiginoso, documentó la creación de las infraestructuras modernas de la ciudad: puentes, edificios municipales, carreteras y la red de metro.
Eugene de Salignac (1861-1943) nació en Boston y empezó a trabajar para la ciudad de Nueva York en 1903. Sirvió al Ayuntamiento de la urbe entre 1906 y 1934, desde el que tomó cerca de 20.000 fotografías de la ciudad de Nueva York (placas de 8 x 10). Su obra es muy conocida e incluso ha traspasado su mero papel como documentación municipal para convertirse en un trabajo constantemente reproducido con posterioridad en obras que han reflejado el crecimiento de la Gran Manzana. Sin embargo, el renombre no alcanzó al autor de esas instantáneas, del que apenas se conocen datos sobre su formación como fotógrafo y del que es difícil encontrar algún retrato.
Hijo del director de un colegio militar, de Salignac había trabajado como encargado de una pensión en Nueva Jersey antes de obtener el puesto. Nada se sabía de su formación o experiencia previa como fotógrafo hasta que las fuentes biográficas confirmaron que había sido contratado gracias a un contacto familiar, que declaró «¡No debe ser tan difícil aprender a manejar una cámara!». Durante casi tres décadas, hasta su jubilación en 1934, Eugene de Salignac fue el único fotógrafo del Departamento. Rastreó la ciudad todas las semanas para documentar los proyectos de construcción municipales -inmuebles, puentes, calzadas-y las personas que los orquestaban, edificaban, mantenían e inspeccionaban.
Pese a que de Salignac se centró en los componentes estructurales de la ciudad en expansión, su visión fue a menudo personal desde un punto de vista técnico y por los motivos representados. Se detenía en las fisuras y las imperfecciones, en los remaches y letreros aislados, jugaba con la luz y la composición. Fotografió la Depresión de 1929 y sus colas para el pan, accidentes y los trabajadores, retratados con frecuencia de cerca, mientras están concentrados en sus tareas.
Las personas que poblaban las escenas eran tan importantes como la escena misma, aparecen en muchas ocasiones mirando directamente a la cámara, recordándonos que el desarrollo no puede darse sin la labor de los hombres. Si se miran con atención las imágenes que llegarán a Valladolid, aparecen nuevos detalles constantemente, lo que permite explorar este periodo de la historia de la ciudad de los rascacielos que De Salignac registró tan diligentemente.
Durante años, estas extraordinarias fotografías han sido utilizadas en libros y películas, pero nunca han sido atribuidas a su autor. Esta exposición, comisariada por Thomas H. Mellins y Diana Edkins, y el libro que la acompaña son la primera presentación de su trabajo como el corpus estético coherente de un fotógrafo de visión única.
De Salignac se incorporó al Departamento de Puentes, Plantas y Estructuras cuando estaba completando un extraordinario proyecto urbanístico, la edificación de diecinueve puentes para unir las islas de los recién consolidados distritos municipales de la gran ciudad. Particularmente importantes eran los nuevos puentes sobre el East River: el Puente de Williamsburg (inaugurado en 1903), el de Manhattan (1909) y el puente de Queensboro (1909), que De Salignac documentó pormenorizadamente.
La época que le tocó a vivir al fotógrafo municipal fue la que marcó el despegue de Nueva York como auténtica capital del mundo. A finales del siglo XIX, la población aumentó con la llegada de inmigrantes procedentes del sur y este de Europa así como de China. El crecimiento se incrementó aún más durante la etapa de construcción de puentes, que se había iniciado con el bello puente neogótico de Brooklyn, de cables entramados (1883). Es un momento en el que las infraestructuras son determinantes para afianzar el despegue urbano. En 1898 se unen los cinco distritos que dieron origen a la gran urbe: Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island y la consolidación de esa unión necesita de obras que faciliten la comunicación entre esas áreas. En 1904 dio comienzo la construcción del complejo sistema de transporte subterráneo que unía los distritos y que los integraba en su diseño actual.
La ciudad como escenario
Aunque muchas de las imágenes de esta exposición representan iconos urbanos, los puntos de vista son a menudo inesperados, como lo son el énfasis en detalles extraños y cierta teatralidad que parece a veces convertir la ciudad en un escenario. En 1925, F. Scott Fitzgerald escribió en 'El gran Gatsby': «La ciudad, desde el Puente de Queensboro, es siempre una ciudad que se ve por primera vez, en su primera loca promesa de todo el misterio y toda la belleza del mundo». De Salignac encontraba el mismo misterio, la misma belleza allá donde miraba. Audaces pintores, colgados en lo alto de los cables del Puente de Brooklyn; la construcción de un gigantesco anclaje del Puente de Manhattan; un tren caído en picado desde un paso elevado; remaches metálicos -minucias industriales que literalmente engarzaban la vasta infraestructura de la ciudad- todo ello demuestra el alcance de la mirada de Eugene de Salignac.
Una de sus imágenes ilustró una guía muy popular, 'New York Panorama', publicada en 1938 por el Proyecto Federal de Escritores de la WPA (Administración de Trabajo y Progreso) y, a consecuencia de ello, muchas de sus imágenes se reprodujeron en libros, películas y publicaciones diversas sin nunca acreditarse. En 1999, Michael Lorenzini, actual Conservador de Fotografía de los Archivos Municipales de la Ciudad de Nueva York, se percató de que la ingente colección del Departamento de Puentes, Plantas y Estructuras era obra de un solo fotógrafo y Eugene de Salignac adquirió de forma póstuma una identidad profesional. Esta exposición ofrece por primera vez al público una selección de sus obras originales.
De Salignac llevó a cabo sus propias impresiones. Usando negativos sobre placa de cristal de 20 x 25 centímetros, realizó sus primeras impresiones sobre papel fotográfico Velox, uno de los primeros papeles de revelado, utilizado para imitar el tinte violáceo-amarronado de la impresión a la albúmina. Considerado un procedimiento rápido por aquel entonces, este papel de luz de gas permitía al fotógrafo trabajar con luz tenue mientras se preparaba el negativo para más tarde exponer el papel enciendo una lámpara de gas o captando luz solar indirecta durante unos segundos. En torno a 1920, de Salignac cambió a la impresión sobre papel de gelatina de plata. Salvo que se indique lo contrario, las fotografías de esta exposición están realizadas por contacto sobre gelatina de plata y han sido extraídas de los archivos organizados por de Salignac. Las siete fotografías contemporáneas expuestas en San Benito son contactos realizados sobre gelatina de plata virados al selenio, obtenidas directamente de los negativos originales. Las etiquetas identificativas se basan en las anotaciones originales hechas a mano por de Salignac, extraídas de sus diarios.
Pero la exposición con la que Valladolid recupera su sala de exposición defotografía -la única en España de carácter público dedicada en exclusiva a este arte- tiene además otro valor. Aperture Foundation, que trae esta muestra, es una de las instituciones dedicadas a la fotografía de mayor relevancia a nivel mundial. Apertura tiene su sede en Nueva York y fue fundada en 1952 por los fotógrafos Ansel Adams, Dorothea Lange, Barbara Morgan y Minor White; el historiador Beaumont Newhall y la escritora Nancy Newhall. Poco tiempo después se creó la revista del mismo nombre, hecha por y para fotógrafos y amantes de la fotografía, la cual ha mantenido el espíritu de sus fundadores a través de los años en una apuesta por la libertad editorial, la naturaleza experimental y la convergencia de diversas sensibilidades.
Biblioteca sobre fotografía
Desde 1960 y hasta ahora ha publicado más de cuatrocientos libros, lo que la ha hecho acreedora de una de las más innovadoras y exhaustivas bibliotecas sobre fotografía en la historia de la foto y del arte; entre los artistas publicados por Aperture se encuentran Robert Adams, Diane Arbus, Robert Capa, Chuck Close, Bruce Davidson, Joan Fontcuberta, Nan Goldin, Josef Koudelka, Sally Mann, Mary Ellen Mark, Richard Misrach, Sebastião Salgado, Stephen Shore, Paul Strand y Edward Weston, para mencionar sólo algunos.
Responsables de la Concejalía de Cultura han destacado que la llegada de esta exposición a Valladolid, que abrirá al público el día 21 y cerrará sus puertas el 31 de enero del 2010, supone el inicio de una relación del Ayuntamiento con la Fundación Aperture que hará posible traer a San Benito otras colecciones de tan ilustre agencia.
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