La 'Nueva gramática de la lengua española', que ayer llegó a las librerías, es una obra «integradora» que permitirá a los hispanohablantes comprobar «lo que comparten con los demás» y lo que es propio de su país, y supone «un gran ejercicio de las 22 Academias al servicio de la unidad de la lengua».
En estos términos se expresan Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, y el ponente de esta gran obra de referencia, Ignacio Bosque, en una entrevista con la Agencia Efe en la sede de la RAE en Madrid.
Ambos muestran su satisfacción por ver «por fin» publicada la Gramática, tras once años de desvelos y trabajos. Editados por Espasa, los dos tomos (Morfología y Sintaxis), que se publicaron ayer en España al precio de 120 euros (181 dólares) y empiezan a distribuirse en Hispanoamérica, tienen 4.000 páginas y pesan casi cinco kilogramos.
Dentro de tres meses se verán completados por el de la Fonética y Fonología, que coordina el académico José Manuel Blecua y que irá acompañado de un DVD con las pronunciaciones del español en los diferentes países.
Esa es la «gramática oficial, la de referencia», y García de la Concha reconoce que «no es precisamente para leerla en el metro», aunque también deja claro que sus destinatarios no son los especialistas. «Cualquier lector verá que cada cuestión se explica con meridiana claridad y que se pone primero lo que es común a todos los hispanohablantes y luego la variedad».
«Queremos llegar a todo el mundo», asegura el director, y por eso se harán otras dos versiones: el Manual, de unas 700 páginas y «que esperamos tener para la próxima primavera», y la Básica o «popular», que tendrá unas 250 páginas y que saldrá en otoño del 2010.
Como subraya Bosque, gran experto internacional en esta disciplina, la nueva Gramática «presenta muchas novedades» y su elaboración «era realmente un reto», porque ha habido que hacer compatibles «opciones que parecen encontradas».
«La Gramática es descriptiva y normativa, y recoge lo mejor de lo tradicional y lo más importante de lo contemporáneo», explica Bosque, catedrático de Filología Española de la Universidad Complutense. «Es una Gramática del siglo XXI, una obra de síntesis, integradora, hecha por muchos especialistas a partir de un gran número de materiales», añade.
Al ser normativa, se dice con claridad lo que es correcto o incorrecto, aunque de forma «menos tajante» que en el Diccionario Panhispánico de Dudas, y se especifica qué usos son propios de América y qué otros lo son de España.
Por ejemplo, en Hispanoamérica se rechaza la construcción «a por» («ir a por hielo»), utilizada en España, y se prefiere decir «ir por» («voy por tabaco»). Y el «cine de suspense» tan común entre los españoles es «cine de suspenso» al otro lado del Atlántico.
«Es curioso, pero no sabemos cuánto compartimos con los demás. Simplemente, uno sabe cómo habla él y los de su región o su país», comenta Bosque.
El español actual está muy presente en los 40.000 ejemplos que ilustran los diferentes apartados de la nueva Gramática. La mitad de ellos han sido extraídos de 3.767 obras de escritores de todos los países hispanohablantes y de 307 cabeceras de periódicos y revistas.